El emblemático edificio de la plaza de Ópera ha renovado recientemente sus sistemas de audio para migrar a IP. Exploramos con la ayuda de su jefe de Audiovisuales, Fernando Valiente, las claves de este proyecto, y aprovechamos también para conocer su infraestructura audiovisual y planes de futuro
—
Por Daniel Esparza
Lo primero que llama la atención al acceder a las instalaciones del Teatro Real, ubicado en la madrileña plaza de Ópera, es el intenso ajetreo. Hemos quedado allí con Fernando Valiente, jefe de Audiovisuales del teatro, que nos ofrece una visita guiada por sus instalaciones. Es una lluviosa mañana de marzo, y el tráfico colapsa las avenidas del centro de Madrid. En el interior de El Real -como es conocido coloquialmente el edificio- el trajín no es menor: un grupo de actores ensaya para la ópera ‘El cuento del Zar Saltán’ y el personal técnico trabaja a pleno rendimiento -la conversación con Fernando Valiente se interrumpirá en varias ocasiones por los requerimientos de su equipo-.
El Teatro Real es un edificio histórico muy polivalente donde se realizan, además de óperas, multitud de tipos de eventos: conciertos, espectáculos de ballet o flamenco, congresos privados, ruedas de prensa… A lo largo del año se realizan unos 14-16 espectáculos de ópera, mientras que la cifra de eventos de gran formato puede llegar a ascender hasta los 60.
Esta circunstancia exige que el edificio esté plenamente conectado.
Aunque desde fuera solo se vea la altura cero, las instalaciones por dentro son inmensas. El teatro cuenta con una caja escénica enorme equivalente al edificio de Telefónica de la Gran Vía y numerosas salas. Entre ellas, está el control de escena principal, desde donde se maneja todo el edificio y el escenario y una sala de producción de broadcast, que es desde donde se emite, pues todas las producciones del teatro son grabadas (están en proceso de digitalizar sus cintas de vídeo de grabaciones antiguas).
En el apartado de vídeo, cuentan con 24 canales analógicos más dos canales en TDT HD y trabajan, asimismo, con audio 5.1 aunque el objetivo es implementar Dolby. En total, el equipo de audiovisuales del teatro está formado por 20 personas, de las que 5-6 trabajan a diario con las consolas de audio.
Claves de su renovación tecnológica
El Teatro Real ha completado recientemente una renovación de su equipamiento, con el objetivo de dotarse de un nuevo sistema de enrutamiento, mezcla y postproducción de audio en IP, sobre una infraestructura de red en fibra óptica. La integración ha sido llevada a cabo por Telefónica Servicios Audiovisuales (TSA) y los equipos instalados son del fabricante Lawo. Esta migración tecnológica ha permitido que la distribución de señal por todo el teatro sea más ligera y fiable. La redundancia era uno de los objetivos clave.
Esta renovación ha permitido a El Real, con una infraestructura audiovisual muy superior a la de cualquier otro teatro en España, dotarse de tres consolas Lawo que están interconectadas:
La primera es la mesa principal de audio, que es la que da servicio al escenario. El sistema se puede controlar desde un ordenador a través del software mxGUI. La consola cuenta también con un servidor Waves que permite almacenar los efectos que el espectáculo requiera. Al estar integrado en Lawo, esos efectos se guardan y no es necesario ajustarlos manualmente al cambiar de producción. La mesa está, asimismo, conectada con el intercom de entradas y salidas a megafonía, que permite a los regidores trasladar cualquier mensaje durante los ensayos o lanzar avisos al público.
La segunda mesa es la llamada de broadcast y cuenta con una arquitectura similar. Desde esta consola se realizan las retransmisiones, que son de varios tipos: a canales de televisión, en streaming (a través de la plataforma OTT del teatro My Opera Player, de la que se hablará más adelante) o para los espectáculos en los que se “saca la ópera a la calle”, que consisten en instalar una pantalla gigante en la plaza de Ópera. Permite grabar hasta 128 canales.
La tercera consola es polivalente y tiene los dos usos. Puede emplearse como extensión de alguna de las dos anteriores u operar de forma independiente, sirviendo también como un sistema de backup.
En el teatro se trabaja con muy pocas entradas pero un número muy elevado de salidas, y es aquí donde residía una de las principales demandas de mejora de su última renovación
Por las particularidades de la operativa de trabajo en el teatro, el equipo técnico trabaja con muy pocas entradas pero un número muy elevado de salidas, y es aquí donde residía una de las principales demandas de mejora del proyecto.
Así, tras su resolución, se ha logrado alcanzar sin equipos auxiliares ni externos una distribución total de hasta 40 canales de salida repartidos entre el foco de orquesta, posibles efectos de audio, etcétera, logrando un espacio muy envolvente con mucho movimiento dentro de la sala.
Es preciso indicar, en este sentido, que al margen de los diversos efectos (un cañonazo o la voz de un actor simulando que está en una cueva, por poner dos ejemplos), para que la música clásica suene natural en ciertos formatos es necesario aplicarle efectos. Por otro lado, el factor fundamental en una ópera es, claro está, que la calidad del audio sea excelente. Así pues, aunque los espectáculos de ópera no cuentan con apenas amplificaciones, sí incluyen altavoces de refuerzo dentro del escenario y en algunos lugares específicos.
A continuación, planteamos a Fernando Valiente varias cuestiones concretas respecto a este proyecto de renovación de los sistemas de audio del Teatro Real.
La redundancia era un factor clave de la integración. ¿Puedes detallarme este apartado y cómo lo resolvisteis?
El proyecto que realizamos se basó principalmente en la redundancia de tres aspectos fundamentales: la redundancia de la red de fibra, con la clásica configuración de red roja y red azul; la redundancia de la superficie de control; y la redundancia en los cores.
¿Qué otros objetivos de mejora perseguíais con esta integración?
La calidad del audio era un aspecto vital. Con Lawo, no teníamos ninguna duda sobre sus conversores, por lo que este punto no nos generó ningún problema. Sin embargo, sí había otros objetivos clave que necesitábamos cumplir con el nuevo sistema de enrutamiento.
Uno de ellos era contar con herramientas de supervisión en tiempo real de la red de audio, así como sistemas de alerta ante posibles caídas de elementos en la red. Otro objetivo era disponer de una granularidad dentro de la matriz que nos permitiera enrutar señales a nivel de unidad, evitando la necesidad de manejar paquetes de audio en streams de mayor tamaño. Además, queríamos implementar un control de entradas y salidas con privilegios de usuario para los ingenieros, permitiendo definir qué consola actúa como master sobre cada señal. De este modo, un operador sin privilegios no podría modificar la ganancia de una señal desde su consola.
“Un objetivo clave era contar con herramientas de supervisión en tiempo real de la red de audio, así como sistemas de alerta ante posibles caídas de elementos en la red”
¿Cuáles fueron los retos técnicos principales que planteó el proyecto?
El principal reto fue minimizar al máximo los tiempos de actuación de cada una de las redundancias, evitando cualquier glitch o silencio en los cambios entre equipos en caso de fallo, ya fuera en un core, una consola o cualquier otro dispositivo de red.
¿Cuál es vuestro grado de satisfacción con el resultado?
Nuestra satisfacción es máxima. A día de hoy, contamos con un sistema robusto y estable, instalado con todas las garantías. Durante todo el proceso, el equipo de Telefónica TSA y Lawo ha realizado un trabajo excelente.
Aunque los espectáculos de ópera no cuentan con apenas amplificaciones, sí incluyen altavoces de refuerzo dentro del escenario y en algunos lugares específicos.
Un teatro pionero en innovación a nivel global
La ópera es un espectáculo cada vez más vanguardista en cuanto a los recursos que reclaman los diseñadores de escena. Pero, al mismo tiempo, es un tipo de show que el espectador pide que no se perciba que está magnificado. Por ello, los micrófonos deben estar escondidos, lo que constituye una ‘lucha’ al abordar estas instalaciones desde una perspectiva técnica. De cara al futuro, una de las tendencias apunta al creciente uso de videomapping dentro del teatro. Planteamos a Fernando Valiente una serie de preguntas relacionadas con este tipo de cuestiones y sobre la infraestructura audiovisual del teatro.
Respecto a la infraestructura audiovisual del Teatro Real, ¿me podrías indicar en qué fabricantes confiáis para cubrir cada uno de sus apartados (audio, vídeo, comunicaciones y proyección)?
Teniendo en cuenta que contamos con casi treinta años de historia desde la reapertura en octubre de 1997, te puedes imaginar la cantidad de equipos con los que hemos trabajado. Son muchas las marcas, fabricantes e integradores con los que colaboramos en el Teatro Real.
Hoy en día, como departamento, cubrimos todos los campos del audio, el vídeo y las comunicaciones. A modo de resumen rápido, algunas de las marcas con las que trabajamos habitualmente son:
Teniendo en cuenta que grabáis todas las producciones, ¿cómo abordáis este apartado en lo que respecta al despliegue técnico y al almacenamiento?
Actualmente, nuestro soporte principal son discos duros de 4 GB con BU para archivo. Para el día a día, utilizamos soportes como XDCAM, KIPRO o grabadores H.264.
¿Cuál ha sido la evolución de los requerimientos técnicos del Teatro Real?
Ha sido enorme. Cuando el Teatro comenzó a funcionar, nuestro máster de grabación de audio era en DAT. También usábamos Revox, casete y minidisc, hasta que adquirimos nuestro primer grabador de CD Studer. La evolución ha sido un reto constante y un esfuerzo increíble, ya que hemos tenido que adaptarnos sin apenas salir del Teatro, enfrentándonos a cada desafío con la presión del directo, donde cada producción debe ser impecable.
Hoy en día, contamos con una gran red de datos por la que circulan audio, vídeo y comunicaciones a través de fibra óptica. Desde cualquier punto del teatro, la señal llega hasta nuestra sala de racks, donde se procesa de forma remota y se devuelve a cada usuario el contenido que necesita, ya sea un solista en una esquina del escenario o una PA para una gran orquesta.
“Estamos a punto de adecuar una sala Dobly Atmos, que estará lista a finales de este año”
A nivel tecnológico, el Teatro Real está a la vanguardia en España, ¿cuál dirías que es su posición respecto a otros teatros europeos?
Conozco algunos teatros europeos y americanos, y desde que en 2009 realizamos nuestra primera instalación en alta definición, nos situamos entre los teatros más avanzados tecnológicamente.
Actualmente, estamos trabajando en la implantación del estándar SMPTE 2110, lo que nos convertirá en uno de los primeros teatros en adoptar esta tecnología. No es habitual que un teatro de ópera disponga de las capacidades audiovisuales del Teatro Real. Hace tres años fuimos reconocidos como el mejor teatro del mundo, y sabemos que todo contribuye a ello. Los artistas que pisan nuestro escenario saben que trabajamos con los estándares más altos en todos los departamentos y siempre quieren volver.
En ISE mencionaste que la ópera es un espectáculo más minoritario que otros, pero tiene la obligación de estar a la vanguardia audiovisual. ¿Podéis desarrollar esta idea?
Desde que los artistas pueden incorporar toda la magia que aportan las proyecciones y el sonido espacial en sus espectáculos, hemos observado un crecimiento exponencial en el uso de estas herramientas.
Hemos realizado producciones con tecnología 3D en proyección, como Fidelio o Aida, que fueron una experiencia única para los espectadores. También trabajamos en producciones como Nixon in China, donde utilizamos seguimiento GPS de los cantantes para amplificar sus voces de manera localizada en el espacio.
“No es habitual que un teatro de ópera disponga de las capacidades audiovisuales del Teatro Real. Hace tres años fuimos reconocidos como el mejor teatro del mundo”
Habéis realizado espectáculos fuera del Teatro con el propósito de “sacar la ópera a la calle”. ¿Cómo ha sido la experiencia y qué retos ha planteado?
Sí, hemos realizado varias iniciativas en este sentido. Por ejemplo, en la Semana de la Ópera, instalamos una gran pantalla en la Plaza de Ópera para ofrecer espectáculos en vivo y en diferido de forma gratuita, con la máxima calidad de audio y vídeo.
También contamos con una «Carroza», un camión-escenario que recorre prácticamente todas las provincias de España, ofreciendo funciones de ópera en vivo. Es una manera de acercar la música en directo al público y despertar su interés por el mundo de la lírica.
¿Cuál es vuestra experiencia con las proyecciones Mapping?
Actualmente, estamos preparando una producción que requiere cinco videoproyectores alojados dentro de una cueva en el escenario, que realizarán un mapping con vídeo en 5K.
En la producción de Nixon in China, utilizamos seguimiento de posición para proyectar sobre un cubo giratorio, ajustando la imagen en tiempo real durante su movimiento de traslación y rotación, con seguimiento por cámaras de infrarrojos.
“Estamos trabajando en la implantación del estándar SMPTE 2110, lo que nos convertirá en uno de los primeros teatros en adoptar esta tecnología”
Estáis realizando pruebas para implementar Dolby Atmos. ¿Me puedes detallar un poco vuestros planes en este sentido?
Estamos a punto de adecuar una sala Dolby Atmos, que estará lista a finales de este año. Contamos con una gran cantidad de material grabado en formato ambisónico y con múltiples micrófonos de referencia, lo que nos permitirá comenzar a realizar mezclas en este sistema.
Tecnología GPS en el teatro: el caso de ‘Nixon in China’
Una ópera que puso a prueba la capacidad del Teatro Real para afrontar los retos técnicos vinculados a los requerimientos de producción fue ‘Nixon in China’. Para este espectáculo, se implementaron tecnologías que no habían sido utilizadas anteriormente en el teatro.
En la parte de sonido, se instaló a los cantantes del escenario un sistema de seguimiento GPS con el objetivo de disponer de una información precisa de su ubicación y realizar una amplificación lo más natural posible, que consistió en un despliegue de 72 altavoces en la sala. También se realizó un seguimiento de objetos en el escenario para poder proyectar sobre ellos mientras estaban en movimiento.
La producción requirió un extraordinario trabajo de planificación. Durante seis meses, el departamento de Audiovisuales del teatro llevó a cabo un estudio en profundidad de cómo se había hecho la producción tanto en Dinamarca como Escocia, y posteriormente realizó una adaptación al entorno tecnológico del Teatro Real.
Se instaló a los cantantes un sistema de seguimiento GPS con el objetivo de disponer de una información precisa de su ubicación y realizar una amplificación lo más natural posible
El objetivo era lograr que el espectador prácticamente no notara que la voz estaba amplificada, pero sí recibiera al mismo tiempo su presencia de una manera mucho más clara y sonora de lo habitual.
Para el montaje del sistema de sonido fueron necesarios más de 1.000 metros de cable de potencia para altavoces repartidos por toda la sala y más de 600 metros de cables de datos para poder conectar las antenas que captaron toda la información de los sensores. La mesa para mezclar el sonido en directo se colocó en la zona del palco real, ya que era el mejor lugar para poder escuchar la mezcla que recibiría el público.
El objetivo era lograr que el espectador no notara que la voz estaba amplificada, pero sí recibiera su presencia de una manera mucho más clara y sonora de lo habitual.
A través de un control se tenía información de la posición exacta de los cantantes y de ese modo se podía ir mezclando en cada momento, subiendo y bajando los niveles. El sistema automatizado hacía la función de localizador de la posición del cantante y dirigía el sonido hacia el lugar en el que el cantante estaba ubicado. De esta forma, el espectador entendía la fuente sonora como si fuera el propio cantante. Esto se hizo a través de una matriz llamada SoundHub, que manda la señal de entrada a un conjunto de altavoces con un panorama y una profundidad determinada por el sensor.
Para las proyecciones, el sistema de seguimiento que se utilizó fue BlackTrax, una tecnología basada en cámaras de infrarrojos que siguen a los marcadores situados en los objetos. Esa información se reúne en un espacio virtual tridimensional, transformándola en datos que el programa de gestión de vídeo y de proyectores es capaz de entender y aplicar en directo.
Las señales de vídeo, tanto de las cámaras como de algunos de los proyectores que salían en la escena, se transmitían inalámbricamente con el sistema de alta definición sin pérdidas.
Toda esta tecnología funcionó simultáneamente, dando al espectador una sensación inmersiva sin apenas darse cuenta de que el espectáculo estaba amplificado y de que los objetos proyectados en el escenario se realizaban desde un único punto aunque diera la sensación de frontal en cada momento.
La ópera como un producto audiovisual
Con el propósito de llevar la ópera y otras artes escénicas a una audiencia global a través del streaming, el Teatro Real lanzó en el año 2019 la plataforma My Opera Player. Este servicio OTT ofrece un amplio catálogo de producciones en directo y bajo demanda, con opciones de subtitulado y sonido multicanal. Planteamos a David Pérez, responsable técnico de las retransmisiones en el Teatro Real, qué particularidades técnicas plantea convertir la ópera en un producto audiovisual y cuál ha sido la evolución de estas producciones.
¿Qué retos técnicos plantea adaptar el espectáculo de la ópera a un producto audiovisual que se puede ver desde casa?
Partimos de la premisa de que trasladar la experiencia de la ópera en el teatro a cualquier pantalla es prácticamente imposible. Teniendo eso en cuenta, una de nuestras grandes preocupaciones es siempre evitar cualquier tipo de molestia a los espectadores que presencian en vivo las funciones. Debemos pasar lo más inadvertidos posible.
Por otra parte, las condiciones de luz en los espectáculos de ópera suelen poner a prueba cualquier modelo de cámara que utilices. Las diferencias de iluminación en una misma escena pueden llegar a ser extremas, lo que requiere, por un lado, un ajuste preciso por parte de los operadores de control de cámaras y, por otro, un trabajo previo con el equipo de iluminación de la ópera para tratar de disminuir en lo posible el contraste en determinados momentos, pero teniendo en cuenta que la prioridad debe ser que los espectadores que disfruten la ópera en vivo no perciban ninguna diferencia. Otro de los grandes retos para lograr unas grabaciones impecables es la captación de las voces de los solistas. En muchos casos se emplean micrófonos inalámbricos escondidos en las pelucas, vestuario o en los lugares más sorprendentes.
“Una de nuestras grandes preocupaciones es siempre evitar cualquier tipo de molestia a los espectadores que presencian en vivo las funciones”
¿Cuál ha sido la evolución de la plataforma a nivel técnico?
My Opera Player ha evolucionado de la mano de los avances en tecnología de transmisión en streaming. Hemos incorporado mejoras continuas en la entrega de contenido a los usuarios, aplicando mejoras constantes en el uso de códecs, adaptando la calidad del vídeo a diferentes dispositivos y añadiendo sonido multicanal y subtitulado.
También hemos desarrollado nuevas funcionalidades y aplicaciones específicas para televisores, tabletas y móviles, ya que las apps son esenciales para llegar al usuario en las mejores condiciones. Pero, lamentablemente, la fragmentación es un dolor de cabeza constante.
¿Cuántas cámaras utilizáis en las producciones para la plataforma?
El número de cámaras varía según la producción, ya que factores como la escenografía o el número de solistas influyen en la cobertura necesaria. Generalmente, empleamos entre seis y nueve cámaras con distintas funciones:
Dos, tres o cuatro cámaras con objetivos pesados para planos cortos.
Cámaras en distintos ángulos para planos generales.
Alguna cámara en el foso para captar a los músicos.
Una cámara centrada en el director de orquesta.
“El número de cámaras varía según la producción, en función de factores como la escenografía o el número de solistas. Generalmente, empleamos entre seis y nueve”
¿Habéis incluido algún elemento IP en la producción o tenéis en mente hacerlo?
Hasta el momento, no hemos implementado vídeo sobre IP, pero estamos iniciando un proyecto de actualización de nuestros sistemas de vídeo. Es muy probable que demos el salto a esta tecnología en el futuro.