Renovación del Palace de Madrid: tecnología, eficiencia y confort

El icónico hotel del centro de Madrid ha llevado a cabo una ambiciosa reforma de la mano de Global TV, orientada a operar de forma más eficiente y a ofrecer una mayor comodidad tanto a empleados como a huéspedes. Alberto Poza Fernández, director comercial de la compañía, nos da las claves

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*Este artículo está incluido en el número de octubre de AV Integración Audiovisual. Puedes acceder a la revista completa aquí.

Por Bárbara Ausín

Global TV nació en el año 1995, cuando el CEO de la compañía viajó a Estados Unidos, concretamente al rancho de George Lucas, California, para certificarse como THX, de audio. Una vez que trajo esa idea a España, creó una empresa familiar dedicada a los residenciales de alto standing, donde comenzaron a instalar audiovisuales dentro de los hogares, entre ellos, los primeros proyectores de home cinema. A raíz de ahí, los clientes optaron por desarrollar los mismos proyectos en sus empresas.

Así pues, treinta años después, los servicios de Global TV abarcan dos áreas distintas: el entorno residencial de lujo, del que partió, y lo que conocemos como B2B, business to business.

Uno de los últimos proyectos que ha llevado a cabo ha sido la renovación del Hotel Palace de Madrid, en el cual han desarrollado un sistema completo de integración y control de iluminación de la mano de Lutron.

Después de casi dos años de trabajo y con las puertas del hotel abiertas durante ese período de tiempo, la empresa ha logrado mantener la estética del edificio y actualizar sus sistemas de luz para tratar de facilitar la experiencia tanto al cliente como a sus trabajadores. Sin saltarse los límites impuestos al ser un edificio protegido por la UNESCO, Global TV ha renovado las 470 habitaciones, de las cuales 50 son suites, las zonas comunes y las cuatro fachadas que forman parte de la historia de la capital desde 1912. Tras esta renovación, el establecimiento se incorpora a la compañía Marriott International y pasa a conocerse como «The Palace, a Luxury Collection Hotel, Madrid».

A continuación, Alberto Poza Fernández, Director Comercial de Global TV, profundiza en las claves y retos de este proyecto.

Global TV lleva realizando proyectos desde hace más de 30 años, ¿es la primera vez que lleváis a cabo uno como este o teníais experiencia previa?

Este proyecto es de una marca que se llama Lutron, una multinacional americana que está representada de manera global en todos los países y los grandes hoteles. Allí en EEUU son el número uno indiscutible de todo. Sin embargo, cuando comenzamos, nos dimos cuenta de que en España no tenía representación, y fue hace 25 o 27 años cuando decidimos importarlo. Dentro de esto, nosotros además somos HTI, (Hospitality Technology International), que implica que estamos certificados por Lutron para poder hacer este tipo de trabajos, que no todo el mundo lo tiene y solamente suele haber entre una o dos empresas por país.

En España hemos trabajado en hoteles como el Villa Magna y el VP Plaza España aquí en Madrid; el Palacio de los Patos de Hospes, en Granada; Bahilo, Córdoba; el St. Regis y el Four Seasons de Mallorca, y el mantenimiento del que hay en Madrid; La isla y el mar, Lanzarote; Hotel Abades, en Puerto Banús; el Hotel METT, en Estepona, etc. Ahora, también, estamos en la última de las tres fases del Palacio de Bailio, Córdoba, y que terminaremos cuando haya menos público, estamos empezando con el Hospes Porta Alcalá, aquí en la capital, y el complejo residencial del St.Regis ubicado en la Finca Cortesín, entre Marbella y Sotogrande. Aquí vamos a encargarnos de la parte de audio, de control, iluminación, climatización, motorización…

Y luego, fuera de este entorno, hemos formado parte en proyectos como el del Ayuntamiento de Madrid, cuando se trasladaron al Palacio de Cibeles, donde dotamos de audiovisuales al auditorio, las salas de prensa, de externos, la sala del despacho del alcalde, en aquel momento Gallardón… Y desde entonces hemos ido creciendo.

¿Hubo un proceso de selección para llevar a cabo la reforma del hotel?

Esto empezó hace 5 o 6 años con la idea del proyecto, donde también han participado Lázaro Rosa, encargado del interiorismo; Maurici Ginés, Fundador y Director creativo de Artec Light Studio, encargado de diseñar la iluminación; y Arcadis, que ha sido el Project Manager de la obra. Nosotros habíamos trabajado con ellos previamente. Hace 25 años, le hicimos la renovación de un sistema que tenían ya muy antiguo y les instalamos Lutron en zonas comunes, salones, el lobby, restaurantes, etc. Ese les fue muy bien y cuando fueron a hacer el proyecto, nos contactaron para poder valorar la posibilidad de emplearlo de nuevo. Así que ahora está también presente en las habitaciones.

¿Hubo algún problema durante la renovación?

El problema se nos presentó por sorpresa. Una vez se nos dio el “ok” para llevar a cabo el proyecto, contábamos con unos dos años para toda la implantación. Teníamos ya una fecha de inicio y de fin de obra y, cuando pidieron las licencias al principio, no había ningún problema. Pero, de repente, empiezan a ver la envergadura de la obra y llega Patrimonio y nos dice que tanto la fachada como el interior están protegidos y que, por tanto, hay cosas como las molduras de escayola de los techos que no se pueden tocar. Así que lo paralizan y tardan entre ocho y diez meses en estudiarlo y darnos el aprobado.

Desde entonces tuvimos que correr muchísimo porque había que hacer la integración de todos los espacios en la mitad de tiempo de lo que teníamos previsto.

Y todo ello con el hotel abierto, ¿cómo lo conseguisteis?

Decidieron contratar, en lugar de una constructora, a tres, a las cuales nosotros dimos cobertura: una para el exterior y dos más para el interior. Además, en algún caso contaron, incluso, con dos instaladoras eléctricas.

Entonces, nosotros hemos tenido que hablar con cinco instaladoras eléctricas diferentes y ponernos en los plazos de esas cinco en cada momento. No fue algo fácil.

¿Fue el propio hotel el que pidió mantener las puertas abiertas o vosotros se lo ofrecisteis como una posibilidad?

El Arcadis, en este caso, dijo ‘vale, como nos han frenado aquí, no podemos cerrar el hotel’. Además había que considerar también el flujo económico, porque era más costoso cerrar por completo el hotel y luego volverlo a abrir que si lo iban manteniendo al 50%, o al 30%, o al 70%, dependiendo un poco de las fechas. Como tiene muchos ascensores, se mantenían disponibles ciertas plantas mientras se iban reformando otras…

Al ser una manzana entera, se hicieron las cuatro fachadas (Medinaceli, Cortes, Neptuno y Cervantes) y luego las diferentes plantas. Se dividió en unos ocho espacios y, cuando se acabaron las habitaciones, empezamos con las áreas comunes, que se hicieron mitad y mitad: primero se dejó lo antiguo en una de las zonas para que los clientes pudieran entrar y, cuando ya estaba eso reformado, se trasladó la entrada principal a la nueva zona y se cerró la otra para poder continuar.

Todo esto al mismo tiempo que el exterior.

Habláis de dos sistemas diferentes: Myroom y Athena, ¿cómo se compatibilizan?

Myroom es el que se instala solo en las habitaciones del hotel para dar información de estas tanto a los trabajadores de recepción como a los de mantenimiento. En vez de un tarjetero como los de siempre, se trata de un sistema inteligente centralizado que lo que hace es que, mediante unos sensores, sabe si la habitación está ocupada o desocupada. Hay uno en la puerta, que es el que avisa cuando la puerta se abre, y otros de presencia en el resto del espacio. Entonces, si la puerta se abre y durante unos 10/15 minutos no ha habido movimiento dentro de la habitación, este intuye que los que se encontraban dentro se han ido y se pone en modo “desocupada”, que es el que nosotros le hemos programado. En ese momento, pone la climatización a una temperatura de consigna, que es la que el hotel define, y se apagarían todas las luces, consiguiendo así un ahorro energético y de costes.

Por el contrario, si detecta movimiento, sucede lo contrario: Myroom detecta la presencia y ya es el cliente el que decide la luz, la temperatura, etc. De la misma manera, el hecho de que esté centralizado sirve para que si en algún momento los clientes no saben cómo hacer algo, los trabajadores puedan acceder a los sistemas y encender o apagar o abrir o cerrar lo que estos deseen.

Además, este sistema es el que se encarga también de “dar la bienvenida” al huésped. Las habitaciones están linkeadas al BMS, que es el sistema de gestión de todo el hotel, y una vez haces el check-in, esta tecnología, junto con la de Lutron, personalizan la escena de bienvenida en cuanto el cliente abre la puerta por primera vez: en la televisión aparece “bienvenido/a señorito/a… y, las luces se van encendiendo poco a poco. Normalmente se acompaña con la apertura de las cortinas motorizadas para ofrecer las vistas de la ventana, pero en el Palace no se pudo aplicar por temas de presupuesto. Todo esto solo lo hace en la primera entrada del huésped, el resto de veces la escena es una normal que ya hemos programado.

Por otra parte, para todas las zonas comunes interiores y la fachada exterior, está el sistema Athena que, aunque es también de Lutron, es un vertical diferente. Este controla esos espacios para que el personal del hotel no tenga que manipular nada. Automáticamente lleva un reloj astronómico, al cual nosotros le ponemos las coordenadas de la posición que hay geográficamente, en este caso en Madrid, y sabe cuándo sale el sol y cuándo se pone.

En función de esto, le creamos unos relojes para decirle cómo queremos que sea la luz durante las diferentes horas del día, se registra por porcentajes y jugamos con ella en las distintas áreas en función de la luz del exterior, teniendo en cuenta, también, los cambios de hora en España, ya que no es lo mismo las 18:00h en verano que en invierno. Esto, en la fachada exterior, se percibe sobre todo en el letrero que pone “Hotel Palace”, donde hemos tenido que mantener la misma estética, pero sí hemos conseguido renovar toda la tecnología con led, que tiene menor coste y mayor control.

Igualmente, al igual que Myroom cuando lo controla el cliente, los trabajadores del hotel pueden también manejar la luz en momentos puntuales: si hay eventos pueden iluminar unas salas más que otras, o en celebraciones de cumpleaños pueden apagar esa zona sin afectar al resto del hotel.

¿Qué novedades puede experimentar el cliente?

Nosotros vamos muy de la mano del lighting designer, en este caso de Maurici de Artec Light Studio. Los encargados de diseñar la iluminación siempre dicen que si una habitación está muy bien decorada, pero mal iluminada, puede arruinarse por completo. Entonces, una vez que la diseñan para cada espacio, nosotros vamos con ellos para darle las pautas y adaptar su funcionamiento de la manera más sencilla posible. Si no, entramos en una mala domótica, donde en vez de ayudarte a ser útil te condiciona.

En una casa es fácil, porque el cliente es una persona, pero en un hotel hay que tener en cuenta que por las habitaciones pasan miles de personas de distintos países. Por ello, hay que buscar un lenguaje universal, que en este caso son los iconos, y evitar los textos. También, todas las botoneras por detrás están retroiluminadas y tienen un sensor de luminosidad, lo que quiere decir que los iconos tienen una lucecita detrás muy tenue que se va a ajustar para evitar que, si es de noche, se encienda una luz que no deje dormir. Por ejemplo, la luz de noche es una luna que pone un par de balizas en el camino y otra en el baño para guiar el camino al baño sin que tropieces, pero también sin que desvele.

Por otra parte, el sistema ha sustituido también los carteles de “no molestar”. Hemos instalado timbres dentro de las habitaciones, uno nada más entrar y otro en el cabecero de la cama, y fuera. Si el cliente pulsa el icono, que en este caso es una fregona, este se pone verde y significa que pueden entrar a hacer la habitación. Sin embargo, si pulsan la campanita, quiere decir que no quiere que entren. De este modo, los encargados de la limpieza pueden ver enseguida, por plantas, a cuántas pueden acceder.

A niveles técnicos, ¿cuál ha sido el mayor reto del proyecto?

El Salón de la Cúpula ha sido el más complicado porque es un lucernario natural que ahora, ya sea de día o de noche, se tiene que iluminar como si fuera de día. Entonces necesitábamos una solución que ofreciera un lucernario natural con un tono más cálido, como si estuviera entrando el sol. Para ello, colocamos una serie que nos permite ir regulando la luz en función de la hora del día.

Luego, por otra parte, también hay que estar muy pendientes de los cambios. Por ejemplo, si acabas la reforma de una de las habitaciones, pero luego cambian la luminaria, tienes que volver a reprogramarla. Aquí el reto es el mantenimiento, tanto del personal del hotel como nuestro: ellos tienen que ser autosuficientes para hacerse cargo de todo y nosotros debemos estar atentos a esos cambios o reprogramaciones que se necesiten. Aun así, es un sistema que se puede manejar muy fácilmente, de hecho nosotros en todos los hoteles damos cobertura de garantía y en el 95% de los casos, nunca hay que desplazarse, lo hacemos en remoto.

¿Y las claves para llevarlo a cabo?

Yo creo que una de las claves ha sido la instalación de un servidor central en todo el sistema Athena, para que todo quede bajo un entorno cloud. Esto permite que haya un servidor de hotel al que también nosotros nos podemos conectar desde el exterior.

Así, si nos llaman, la asistencia puede ofrecerse con más facilidad.

¿Qué respuesta habéis tenido del cliente?

Por una parte, la eficiencia del hotel, donde han notado un consumo mucho menor de las casi 500 habitaciones, por lo que, diariamente, es un coste importante.

Y, por otro lado, la tranquilidad que les da el control de las habitaciones, ya que conociendo cuáles se mantienen ocupadas y cuáles no, saben en el momento cuándo ofrecer los servicios de limpieza y cuándo esperar.

Ahora tenemos pendiente instalar también las cortinas motorizadas, pero eso dijeron que era para una fase B.

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Dr. Thilo Ittner, nu
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