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La educación del presente: Las TIC

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Por CARLOS MEDINA. Experto y Asesor en Tecnología Audiovisual

Si miramos a nuestro alrededor las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) forman parte de nuestro quehacer cotidiano. Consultamos el móvil para cualquier necesidad que tenemos gracias a la multitud de aplicaciones desarrolladas; internet y los datos son parte de nuestro quehacer profesional, lucrativo y social; nuestras casas disponen de televisores con alta calidad y prestaciones; las ciudades se han convertido en verdaderos escaparates del audiovisual y ya se las denomina smart cities… Son muchas las personas que han nacido y están creciendo con una pantalla y las redes sociales entre sus manos.

Según el informe anual “La Sociedad en Red” (edición 2018 – Secretaría de Estado para el Avance Digital – Ministerio de Economía y Empresa, Gobierno de España) los hogares españoles tienen ordenador un 86,7%, TV Plana un 86,1% y Tablet un 56%. Y en referencia al equipamiento de los individuos, un 93,4% tiene teléfono móvil, un 58,7% ordenador portátil y un 19,3% un lector de libros digitales.

El sistema educativo tiene que ser cercano a la realidad del presente donde se lleva a cabo los procesos de enseñanza-aprendizaje con el fin de no establecer rupturas ni desajustes entre los distintos agentes implicados en la educación: profesorado, alumnado, padres / madres y la sociedad en general. Esto no es una gran novedad, a finales de la década de 1940 la UNESCO, observando la tendencia global, comienza a impulsar la educación audiovisual en todo el mundo.

No es objetivo de este artículo establecer las necesidades y soluciones que existen con las TIC aplicadas para cada uno de los niveles de nuestro sistema educativo desde los primeros años hasta el más alto nivel como pueden ser master o cursos de postgrado (con sus peculiaridades y especialidades). Pero sí defender la formación con el uso de estas tecnologías, desde el ordenador e internet hasta las más vinculadas con el audiovisual.

Ya no es motivo de duda ni de debate. Todos somos conscientes de que teniendo recursos audiovisuales y multimedia en los centros de formación aumenta el rendimiento escolar, la atención, la motivación y la participación mejorando la metodología en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Estudiantes asistiendo a clase con tabletas

Por tanto, nuestro enfoque es aproximarnos al ámbito de las TIC en la formación como dotación tecnológica imprescindible que tienen que estar presente en los centros educativos cubriendo los usos más habituales desde una aula blanca (dedicadas básicamente a clases teóricas) hasta un salón de actos pasando por aulas taller (donde se realiza la formación práctica de las materias a impartir) o aulas polivalentes.

Una vez desaparecidos los televisores de tubo catódicos (CRT, del inglés Cathode Ray Tube) que tenían baja calidad de imagen y sonido, eran voluminosos, poca conectividad y de diseño algo escaso, estamos en la actualidad donde el mercado de la tecnología nos da acceso a instalar en los centros de formación proyectores de vídeo y/o pantallas de vídeo planas, herramientas tecnológicas básicas en el aula.

Respecto a las pantallas de vídeo es necesario tener presentes varias características para que su uso sea recomendado: planas con la posibilidad de colgar en pared; de tamaño de pantalla grande, entre 45 y 75 pulgadas (es decir, estamos indicando la medida de la diagonal de la pantalla, en centímetros de 101 a 189); que sean SmartTV para tener accesos a internet; alta conectividad, que incorpore varias slots de HDMI; basados en tecnología LED / OLED / QLED de alta calidad de imagen de resoluciones FHD, UHD y/o 4K; que permitan la descodificación nativa de imágenes HDR, y por supuesto que tengan desarrollado alguna tecnología que optimice el ángulo de visión para abarcar el correcto visionado desde distintos puntos de vista a favor de la colocación del alumnado en el aula.

Los proyectores de vídeo son nuestra mejor recomendación por su capacidad de mostrar distintos tamaños de imagen que permiten adaptarse a los espacios del centro educativo dando una mayor flexibilidad en la instalación y posibles cambios entre aulas.

El desarrollo tecnológico que incorporan los proyectores de vídeo junto con unos precios muy competitivos es una apuesta segura para los planes de compra y presupuestos que puedan tener en los centros de formación. Las consideraciones que tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir un proyector de vídeo las comentamos a continuación.

Atendiendo al lugar de su uso y del tamaño de la sala de visionado tenemos que generar un tamaño de pantalla a proyectar lo más idónea posible, así establecemos los tres espacios tipo que figuran en la Tabla 1.

Según la relación entre el tamaño de la aula y el tamaño de la pantalla es determinante elegir la resolución del proyector de vídeo. Se mide en pixeles (ancho/alto); cuanto mayor sea mejor es la calidad de las imágenes en la proyección. Desde VGA (640×480 píxeles) hasta 5K (5120×2160 píxeles) pasando por SVGA (800×600 PIXELES), XGA (1024×768 píxeles), WUXGA (1920×1200 píxeles), FullHD (1920×1080 pixeles, conocido como 1080p/i), UHD (3840×2160), 4K (4096×2400). También, tenemos que saber que ratio ancho / alto tienen para la formación de la imagen, principalmente 4:3 (imágenes cuadradas) o 16:9 – 16:10 (imágenes más panorámicas).

Proyector colgado del techo

Otra característica fundamental es la cantidad de lúmenes (lumen ANSI) que tiene el proyector. El lumen es la unidad de medida utilizada para evaluar la potencia luminosa de la lámpara (fuente de luz) del proyector. Es muy importante tenerlo en cuenta dado que a mayor número de lúmenes más brillantes son las imágenes y menos afectará la luz ambiental de la sala, aula, y/o salón de actos donde estamos haciendo la proyección. Una referencia media para elegir un proyector de vídeo aplicado en el aula de tamaño medio puede estar entre los 2.500 y los 4.500 lúmenes.

Con el fin de ofrecer imágenes y proyecciones de calidad que permitan al alumnado disfrutar de los contenidos proyectados como en la TV de su casa o como en su tablet no podemos olvidarnos del rango dinámico de los colores y el nivel de contraste (la diferencia entre el blanco más intenso y el negro más puro) del proyector de vídeo.

En el entorno educativo, estamos delimitados por el tamaño de las aulas para la correcta ubicación del proyector de vídeo. En este sentido, tiene que tener la posibilidad de ser colocado en una peana y/o colgados en el techo. Son muchos los modelos que nos encontramos en el mercado pero resaltamos los proyectores de vídeo de corta distancia y/o ultra-corta dado que se adaptan muy bien a espacios pequeños y permiten colocarse muy cerca de la pared evitando dos inconvenientes muy frecuentes a la hora de la proyección: las sombras del profesor que se coloca entre el proyector de vídeo y la pared, y también, evita los deslumbramientos de la proyección en el profesor.

Por último, la conectividad del proyector de vídeo hace que sea posible poder ver distintas señales procedentes de distintas fuentes como puede ser un ordenador, un móvil, un reproductor de vídeo. Tienen que tener las conexiones más habituales como son VGA, DVI y HDMI (con su versión MHL para conectividad con móviles).

No menos importante a la hora de elegir un proyector de vídeo es la posibilidad de hacer zoom con las imágenes, la corrección trapezoidal vertical y horizontal, el tamaño y el peso del aparato, y sobre todo, la duración de la fuente luminosa dado la cantidad de horas de utilización que se hace en el entorno educativo. En este sentido, podemos elegir entre varias tecnologías como son LCD (Liquid Crystal Display), DLP (Digital Light Processing), LCoS (cristal líquido sobre silicio), LED e incluso ya basados en laser. Cada una de ellas nos ofrecen distintas horas de “vida”.

Antes de continuar con otras herramientas tecnológicas aplicadas en el aula, tenemos que indicar la existencia de proyectores de vídeo interactivos, una opción muy interesante para proyectar e interaccionar con los contenidos en la proyección permitiendo metodologías de enseñanza más participativas y dinámicas. Transforman cualquier superficie en una pizarra interactiva, gracias a los sensores que llevan incorporados, con la posibilidad de utilizar un rotulador electrónico y también con sensor para que la pizarra sea táctil con el dedo.

Tablet y ecuaciones matemáticas

Un detalle muy importante sobre la proyección de contenidos es decidir sobre que superficie se proyecta; nos referimos a la pantalla de proyección. Por eso, los centros de formación tienen que hacer un esfuerzo a la hora de colocar un tipo de pantalla atendiendo a distintas toma de decisiones como son: el tamaño basándonos de nuevo en la diagonal de la pantalla (72”, 84”, 100”…), la relación de aspecto de las imágenes (1:1, 4:3, 16:10, 16:9, 21:9), el tipo de tela de proyección, es decir el comportamiento de reflexión de las pantallas en función del ángulo de observación. De acuerdo con la norma internacional ISO 8396 el grupo tipo D – pantalla de reflexión difusa blanco mate es el más adecuado para el uso en entornos educativos.

Y de cara al día a día en la actividad académica atender si queremos que la pantalla de proyección sea de elevación manual o motorizadas, que sea fija o portátil; o que estén preparadas para proyecciones frontales o retroproyecciones (trasera).

Quizá, la gran revolución de la TIC en relación al profesor, al alumnado y la integración de los contenidos en el aula ha sido provocado por la implantación de las pizarras digitales interactivas (conocidas como PDI). No ha sido camino fácil desplazar la pizarra convencional, primero de tiza y luego de rotuladores,  pero hay muchos factores que determinan que el uso de pizarras PDI hace más efectivo el proceso de enseñanza- aprendizaje. La dinámica en el aula se transforma por completo con las PDI.

Las PDI permiten mostrar el contenido del ordenador: textos, dibujos, esquemas, gráficos o datos visualizados con un lápiz electrónico que funciona igual que el ratón de un PC. Así mismo, permite insertar elementos audiovisuales (anotaciones, fotos, mapas, sonidos, etc) y hacer búsquedas en Internet al instante para ayudar a la comprensión o enfatizar las explicaciones.

Con una PDI dar clases se convierte en una experiencia activa (no pasiva) tanto para el alumnado como para el profesor dado que los contenidos pueden ser modificados, ampliados y retocados durante la clase y guardar el contenido de la pizarra en formato electrónico sin interrumpir la explicación, para luego compartirlo por correo electrónico u otros medios.

En el mercado, existen distintas tecnologías dentro de las PDI: la pizarra digital táctil, también llamadas de superficie dúctil o “blanda”; la pizarra digital interactiva electromagnética; la pizarra digital independiente que emite señales de infrarrojos y ultrasonidos; y la pizarra digital interactiva LED.

Los proyectores de vídeo se adaptan a las aulas

También existe la posibilidad de monitores táctiles interactivos aunque en el ámbito educativo su uso no es muy extendido frente a otros ámbitos como son instalaciones en empresas y centros de negocio.

Continuando en nuestro viaje por las TIC en la educación del presente no debemos olvidarnos del sistema de audio en las aulas dado que una correcta elección hace que el alumnado reciba con mayor compresión y confortabilidad los contenidos audiovisuales que se muestran y/o comparten. En este sentido, son muy importantes dos aspectos: el primero, la elección de los altavoces,  generalmente autoamplificados y con la potencia en W adaptada al tamaño del aula. Por ejemplo 40+40 W RMS es ideal para una sala de formación de tamaño mediano-grande.

En segundo lugar, que tipo de escucha se quiere instalar, así una sala con estéreo o con sonido envolvente, implicando un mayor número de altavoces, su correcta colocación física en relación a la sala y un sistema de codificación de sonido. Así mismo, la microfonía es obligatoria para espacios amplios como un salón de actos junto con pequeñas mesas de mezclas de audio y módulos de ecualización de frecuencias para una mejor reproducción del sonido.

Aunque el profesorado tiene cada vez más conocimientos para la puesta en marcha de todos y cada una de las herramientas que componen las tecnologías TIC, es cierto que el ritmo diario de poner en marcha las clases puede provocar ciertas situaciones de estrés cuando las cosas no funcionan correctamente. Por eso, una vez que sabemos para qué queremos utilizar la tecnologías en nuestras aulas es conveniente colocar controladores integrados bien basados en hardware con un panel de botonera sencillo con sus input y output; o bien a través de software (Remote Management) con un interfaz intuitivo y específico donde tenemos las opciones optimizadas para que todo funcione correctamente: encendido y apagado de equipos, menús de control (volumen, brillo, zoom…) y conectividad de patch de las señales de vídeo y de audio.

En definitiva, la opción de un sistema de domótica para controlar tanto la configuración del vídeo, como del sonido y la iluminación de la sala. De esta forma, se pueden ajustar los parámetros de forma rápida y sencilla, sin necesidad de ajustar directamente desde el control de cada uno de los equipos que componen el sistema audiovisual.

Uno de los aspectos que más crecimiento tiene en el aula son los contenidos y la interacción con lo externo al centro educativo a través de la videoconferencia. Desde el punto de vista de la tecnología es clave disponer de cámaras de calidad con sonido incorporado, grabación y streaming profesional a través de software especializado que permita trabajar con protocolos estándar como  H.323 y SIP.

Sin duda, la implementación de las TIC en la educación se ha visto beneficiada en el momento en que hay desarrolladores de software que generan aplicaciones dedicadas a solventar las necesidades del profesorado. Son muy útiles aquellos software de control y de gestión de los usuarios cuando se trabaja en red, pudiendo ver en la pantalla del profesor quien está conectado y que están haciendo en su puesto de formación aplicando filtros como Internet Escudo Web. También aquellos que combinan la impartición del contenido de las clases con el trabajo colaborativo y el seguimiento de evaluación en directo.

Aula de un centro educativo con pantalla y sistema de audio

Cada uno de los elementos y herramientas arriba descritas necesitan una serie de accesorios fundamentales para una buena disposición, uso y mantenimiento en el tiempo como son los soportes homologados en peso y tamaño, pies de micro, elementos de seguridad y de antirrobo, cableado variado, cajas de conexiones, adaptadores y conversores, distribución eléctrica…

Las TIC son garantía de éxito siempre bajo la constante renovación y actualización de los equipos informáticos (ordenadores, pantallas, impresoras, servidores…), soluciones de almacenamiento de información y backup, sistemas de alimentación ininterrumpida o SAIs, sistema de red local, la velocidad de acceso a internet y la puesta al día de los softwares con actualización de las versiones o adquiriendo las novedades propias de cada enseñanza.

Un centro de formación preparado para las TIC, en cada una de las instalaciones donde se hace uso, se preocupa tanto del contenido como del continente. Por eso es imprescindible tener buenos equipos y prestaciones de la tecnología pero dentro de un entorno adaptado en lo que se refiere a lo visual (por ejemplo, salas que permitan la regulación de la iluminación tanto del interior como la procedente del exterior) como en el tema del sonido (diseño, aislamiento y acondicionamiento acústico). Es importante conocer bien el espacio y la finalidad para que incorporamos tecnologías en el aula con el fin de hacer la elección correcta de cada una de las herramientas que componen nuestro equipamiento TIC. En este sentido, destacamos la correcta distancia de visionado entre el alumnado y la pantalla cumpliendo con los estándares de la directiva 90/270/CEE de la UE.

Salud y seguridad junto con un mobiliario de aula adecuado (sillas y mesas) que permita vivir experiencias audiovisuales enriquecedoras para la adquisición de conocimientos y una mejor formación de habilidades que permitan un mayor desarrollo profesional y humano.

En España, nuestra experiencia en políticas educativas que fomenten las TIC en la educación se ha ido implantando por distintas fases desde los años 80 del pasado siglo (fuente: INTEF, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte):

  • La etapa inicial. El Proyecto Atenea (1985-1995) Podemos destacar la creación del Programa de Nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación (PNTIC) lo que supuso la coordinación de la líneas maestras y de colaboración en todo el territorio español en estos contenidos. Supuso un gran esfuerzo para la formación del profesorado y búsqueda de metodologías educativas adaptadas a las tecnologías TIC.
  • Los inicios de Internet en la educación (1996-2000); La red Infovía como primera conexión de los centros educativos, para después pasar a internet a través de módems sobre líneas analógicas que permitían una velocidad máxima de 56Kbps. Como curiosidad son los tiempos donde el personal docente empieza a contar con correo eléctrico propio ofertado por el propio Ministerio.
  • La creación del Centro Nacional de Información y Comunicación Educativas (CNICE). El surgimiento de la banda ancha ADSL y los recursos educativos y formativos en Internet (2000-2007);
  • Programa Escuela 2.0 con el objetivo de tener aulas digitales. El auge de la formación del profesorado a través de Internet. (2009- 2011). Esta etapa permite la transformación real de las aulas con dotación tecnológica digital y el desarrollo de contenidos educativos para la puesta a disposición de los docentes.
  • Y el Plan de Cultura Digital en la Escuela. La conectividad plena de profesores y alumnos a la red. Nace el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (de 2012 hasta la actualidad). Este instituto es la unidad del Ministerio de Educación y Formación Profesional (actual denominación del Ministerio) responsable de la integración de las TIC y la Formación del Profesorado en las etapas educativas no universitarias. Su apuesta es el mantenimiento de un portal de recursos educativos para facilitar el intercambio de experiencias y recursos entre el profesorado.
Proyección interactiva con profesor en clase

Los distintos análisis generados por especialistas, empresas e instituciones del entorno educativo identifican que tener tecnología TIC en los centros de formación permite una serie de beneficios tales como:

  • Mayor rapidez, inmediatez y riqueza en los recursos educativos para implementar los conocimientos.
  • Mejor gestión del trabajo del profesorado en la preparación de las clases.
  • Mejor comunicación en el entorno educativo tanto con el alumnado y su familia (sea el caso) como con los compañeros/as del centro.
  • Clases más dinámicas, participativas, flexibles, divertidas, interesantes y motivadoras entre el profesor, los contenidos a impartir y el alumnado.
  • Favorecen el trabajo en grupo y colaborativo.
  • Mejora el rendimiento académico del alumnado y una mejor percepción del nivel del centro educativo.
  • Favorece el conocimiento transversal del audiovisual y de la expresión artística, estética y creativa.
  • Una formación más realista frente a la sociedad en la que se van desenvolver los alumnos/as.

Los datos recogidos en el monográfico “Estudio TIC y Educación” (curso 2011-2012 – ONTSI, Ministerio de Industria, Energía y Turismo) ya dejaban ver claramente la tendencia: el 85,6% de los profesores encuestados disponen de Pizarra Digital Interactiva (PDI) en su aula y el 81,8 % tienen ordenador fijo en su puesto. Respecto al acceso a internet: 87,4% por Wifi y 54,7% por red de área local.

También el estudio “Perspectivas 2014. Tecnología y pedagogía en las aulas” (AulaPlaneta) nos muestra una temporalización en la implantación de las herramientas tecnológicas y de los servicios digitales educativos en el ámbito educativo:

  • A corto plazo: uso de proyectores, redes wifi y PDI. Blogs, microblogs, redes sociales y recursos de software educativo.
  • A medio plazo: pizarras interactivas y sistemas de producción audiovisual y radiofónico. Libros digitales, trabajos en sistemas colaborativos.
  • A largo plazo: impresoras 3D y robótica. Realidad aumentada, servicios de geolocalización y/o simuladores interactivos.

Los centros educativos tienen que seguir apostando por las tecnologías de la información y la comunicación para que podamos incluir la formación a través del cine, del audiovisual, de internet, los blockchain, el aprendizaje inmersivo de la Realidad Virtual, el learning analytics, la gamificación como tendencia pedagógica, seguir apostando por los recursos educativos en la cloud computing, tecnología 5G, mesas, paneles y suelos táctiles interactivos, sistema de grabación de vídeo (SGDV), dinámicas de trabajo colaborativo y la constante alfabetización digital para una formación integral de los ciudadanos capaces de diferenciar la verdad de la postverdad.

Si nos parece que la tecnología es solo el futuro será indicativo de que no estamos adaptando la educación al presente.

“Necesitamos la tecnología en cada aula y en las manos de cada estudiante y de cada profesor, porque es el bolígrafo y el papel de nuestro tiempo y es la lente a través de la cual experimentamos gran parte de nuestro mundo”.

David Warlick (Carolina del Norte) – Educador, autor, programador y promotor de la tecnología en el aula.
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