Luz, realidad aumentada y arquitectura efímera: el reto de iluminar una cueva sobre el Pont Neuf de París
Cuando el artista francés JR transformó este verano el Pont Neuf de París en una cueva inflable, el diseñador de iluminación Fabrice “Tom” Azoulay se enfrentó a una serie de retos tan singulares como la propia obra: conseguir que una arquitectura en constante cambio se percibiera como una cueva, iluminar una estructura de 120 metros con distancias de proyección extremadamente cortas y condicionantes ambientales, crear puntos focales diferenciados para las experiencias de realidad aumentada y hacerlo todo sin dejar visible la infraestructura técnica de la instalación. Para tratar de resolver estos desafíos, Azoulay recurrió a luminarias de Elation, según ha informado el fabricante a través de un comunicado.
Creada por JR junto a Camille Pajot para conmemorar el 40 aniversario de la intervención Wrapped Pont Neuf de Christo y Jeanne-Claude, la instalación transformó el histórico puente parisino en un entorno inmersivo abierto al público del 6 al 28 de junio. Los visitantes podían recorrer un pasaje con forma de cueva situado bajo una enorme montaña inflable, donde se combinaban experiencias de sonido, aromas y realidad aumentada, además de interactuar con la instalación a través de tres puntos de activación de Snapchat.
La iluminación y la distribución eléctrica corrieron a cargo de Canal LED, con el apoyo de un equipo de técnicos. Para Fabrice “Tom” Azoulay, director de Canal LED y diseñador de iluminación del proyecto, el reto consistía en aportar profundidad y definición al interior de la cueva y, al mismo tiempo, crear zonas cuidadosamente controladas para las experiencias digitales de la instalación.
Junto a los programadores de iluminación Antoine Planchais y Basile Leclerc, los asistentes de iluminación Olivier Zaffran y Romain Louvier y técnicos de Dushow, Fabrice construyó el sistema de iluminación a partir de diferentes luminarias LED de Elation.
Una arquitectura impredecible
Las características de la estructura impedían recurrir a planteamientos de iluminación convencionales. La cueva inflable, diseñada por Air Toiles Concept, estaba sometida continuamente a movimientos y cambios de forma, mientras que el espacio disponible entre el túnel y la estructura exterior dejaba distancias extremadamente reducidas para colocar las luminarias.
Antes de instalar el sistema en el puente se realizaron pruebas a escala real en un hangar del aeropuerto de Orly. Estas pruebas permitieron determinar la selección y ubicación de las luminarias —Chorus Line 16, Proteus Rayzor 760, Proteus Maximus y Artiste Picasso—, así como estudiar cómo la luz reflejada podía ayudar a revelar los contornos de la tela.
“Elegí estas luminarias y sus posiciones después de las pruebas realizadas en Orly, aunque mantuvimos cierta flexibilidad durante la instalación cuando algunas opciones resultaron más interesantes”, explica Azoulay. “De media, solo teníamos un metro, e incluso 50 centímetros, de distancia de proyección para los equipos instalados en el suelo”.
En el interior de la cueva
En el interior de la cueva, las luminarias wash pixel bar Elation Chorus Line 16 se instalaron en el espacio técnico situado entre la tela de la cueva y la estructura de la montaña. Su zoom motorizado de 4° a 40° y su rango de inclinación de 220° pretendían ofrecer la flexibilidad necesaria para cubrir una superficie de 120 metros de longitud trabajando con un espacio muy limitado. Las luminarias se utilizaron tanto para la iluminación general de la cueva como para retroiluminar la lona de la montaña inflable.
Las luminarias wash Elation Proteus Rayzor 760 añadieron otra capa de iluminación, mientras que los perfiles LED Elation Artiste Picasso se encargaban de aportar la intensidad concentrada necesaria en las tres zonas de Snapchat de la instalación.
En lugar de limitarse a iluminar la tela, el director de Canal LED utilizó la luz para dar forma visual a la cueva. Los haces, cuidadosamente posicionados, destacaban determinadas zonas de la superficie, acentuando estalactitas y estalagmitas y aportando profundidad a las grietas pintadas. Mantener la tensión constante de la tela era fundamental para evitar que esta se aproximara demasiado a las luminarias y generara puntos de sobreexposición.
La iluminación indirecta fue uno de los elementos clave del planteamiento. Al dirigir la luz hacia la superficie blanca posterior de la tela y permitir que se reflejara hacia el interior de la cueva, el diseñador pudo crear intensidad y contraste sin mostrar las luminarias ni generar haces de luz visibles.
“Estoy satisfecho con el resultado porque no se veía ninguna de las luminarias ni siquiera sus haces, gracias a la técnica de retroproyección”, explica. “La iluminación pasó a formar parte de la arquitectura en lugar de ser algo que el público mirara”.

Iluminación para la realidad aumentada
El diseño de iluminación también guiaba a los visitantes hacia las zonas de Snapchat, que planteaban un desafío adicional. Cada una de estas áreas necesitaba una iluminación considerablemente mayor que el resto de la cueva para que los visitantes pudieran interactuar con los contenidos de realidad aumentada y las aplicaciones móviles, pero manteniendo el contraste necesario para conservar la atmósfera general de la instalación.
En cada zona, una pequeña roca señalaba el punto de interacción, desde el que los visitantes podían escanear un código QR para acceder a diferentes animaciones digitales, entre ellas un bailarín, murciélagos que se aproximaban y visualizaciones que respondían a los movimientos de las personas a su alrededor.
Para estas áreas, Azoulay optó por una iluminación cenital. Los niveles de luz debían ajustarse con precisión para evitar que el contraste con el resto de la obra fuera excesivo y garantizar que las gafas de realidad aumentada funcionaran correctamente. Para encontrar el equilibrio y generar contraste, intensidad y profundidad dentro del conjunto de la iluminación, el diseñador utilizó también luz reflejada desde arriba.
El director de Canal LED combinó luminarias Chorus Line 16, Rayzor 760 y Artiste Picasso para crear estos puntos focales. Los perfiles Picasso proporcionaron la mayor intensidad necesaria para la experiencia de realidad aumentada, mientras que las Chorus Line y Rayzor aportaron luz reflejada y ambiental para mantener la continuidad con el resto de la cueva.
“Los niveles de luz tenían que ser los adecuados”, explica. “Necesitábamos suficiente intensidad para la experiencia de realidad aumentada, pero el contraste con el resto de la obra no podía ser demasiado elevado”.
El uso deliberado de una superficie blanca en la parte posterior de la estructura ayudó a maximizar la luz reflejada, permitiendo crear zonas luminosas sin recurrir a una iluminación directa excesiva. En cuanto al color de la proyección, Azoulay lo describe como una combinación de blanco y RGB con un ligero predominio del rojo.
La iluminación interior también se benefició de la baja emisión de calor de la tecnología LED. Con temperaturas muy elevadas durante un verano excepcionalmente caluroso en París, minimizar el calor generado dentro de la estructura inflable cerrada fue otro aspecto importante del proyecto.
El exterior de la cueva
Al caer la noche, la estructura exterior de la montaña adquiría una presencia diferente. Dos torres de 10 metros situadas sobre plataformas junto al Sena soportaban ocho luminarias de perfil LED Elation Proteus Maximus cada una, proporcionando la potencia necesaria para iluminar las grandes superficies exteriores de la obra.
Fabrice también aprovechó ampliamente los efectos de prisma integrados en las luminarias, aportando una dimensión adicional a la presentación nocturna. Otras unidades Rayzor 760, situadas en los huecos del puente, reforzaban la iluminación exterior.
El emplazamiento imponía determinadas limitaciones sobre dónde y cómo podía proyectarse la luz. Los árboles impedían acceder a los extremos de la estructura, por lo que fue necesario recurrir a una iluminación cruzada. Al mismo tiempo, el tráfico del Sena, los edificios cercanos y las zonas residenciales exigían un control preciso de la luz parásita. Fabrice utilizó las viseras de recorte de las Proteus Maximus para contener con precisión la emisión y evitar iluminaciones no deseadas.
La iluminación como parte de la obra
Las luminarias Elation estaban disponibles en cantidades suficientes a través de Dushow, mientras que Canal LED lleva varios años distribuyendo la marca. La iluminación se programó durante seis días y dos noches.
El proyecto estuvo condicionado también por las condiciones meteorológicas. El equipo tuvo que desmontar y volver a instalar los equipos para sustituir una parte de la tela que había resultado dañada por el viento y, posteriormente, repetir la programación. A pesar de estas dificultades, el proyecto se completó con éxito.
“Para mí, el éxito del diseño residía en conseguir que la iluminación se sintiera como una parte natural de la obra. Todo tenía que estar al servicio de la arquitectura, la interacción y la atmósfera y, cuando todos esos elementos encajaron, la iluminación pasó a formar parte de la experiencia”, concluye Azoulay.
Equipos Elation utilizados
- 137 × Chorus Line 16
- 24 × Proteus Rayzor 760
- 18 × Proteus Maximus
- 12 × Artiste Picasso

