CaixaForum Valencia. Revivir un edificio para luchar contra el cambio climático.

El concepto sobre el que se cimenta esta renovación es el de inteligencia distribuida. Una idea que trata de flexibilizar los recursos y los sistemas para ser más eficientes y producir un menor consumo energético. Enric Ruiz-Geli, el arquitecto responsable de este proyecto, nos lo explica.

Por Javier Tena

 

La ciudad, y los que vivimos en ella, es, y somos, responsables del 80% del consumo energético global. De este modo comenzaba la charla que mantuvimos con el arquitecto catalán Enric Ruiz-Geli, responsable de la creación y del diseño de un paisaje en un edificio. Esta frase que dio comienzo a nuestra entrevista encierra no solo el hecho de que nosotros somos los principales causantes del cambio climático, sino que además muestra que también somos directamente la solución.

Con esta idea en mente nace el diseño del CaixaForum de Valencia. Todo lo que se ha creado en su interior está encaminado a luchar contra el cambio climático. Mediante su modo de entender la arquitectura y el diseño de sistemas audiovisuales, el arquitecto nos muestra que no es necesario emprender un proyecto faraónico con infinidad de recursos para que resulte espectacular. Bajo la determinación de resucitar un dinosaurio arquitectónico, —como es el edificio del Ágora que diseñó Calatrava en la Ciutat de les Arts i les Ciencies y que estaba prácticamente en abandono desde hacía siete años—, y de desarrollar un sistema con el mínimo efecto posible sobre el medioambiente, nace CaixaForum Valencia sobre el concepto de inteligencia distribuida.

 

El origen de la idea y su objetivo

El concepto de inteligencia distribuida hace alusión a un nuevo modo de realizar las infraestructuras audiovisuales y técnicas. Ha sido puesto en práctica en el diseño del CaixaForum de Valencia y el arquitecto lo define con una relación de contrastes: poco cableado, muchos sensores compartiendo información; ningún ordenador central, muchos pequeños ordenadores para la gestión y monitorización.

Esta es la gran solución que plantea CaixaForum y las mentes que hay detrás de su desarrollo. Para explicar este concepto se debe tener en cuenta la estructura, los sistemas de aire, los sistemas audiovisuales, el tratamiento de datos, etc. Todo ello debe funcionar de una manera holística y ubicua. El centro recoge datos de la presencia de personas en un espacio, al mismo tiempo que monitoriza la energía que se consume en ese espacio. También, mostrará un contenido audiovisual, ya sea informativo o de entretenimiento, y recogerá la experiencia de los visitantes al asumir este contenido o al simplemente caminar por las exposiciones que ofrece.

“En el espacio del CaixaForum deben estar integrados los visitantes en los distintos medios y formatos, desde la iluminación hasta los sistemas audiovisuales”. Con el fin de luchar contra el cambio climático, este es el plan que ha seguido el arquitecto Ruiz-Geli y todos los profesionales que han participado en el proyecto. La estructura tecnológica audiovisual es también una importante capa del complejo sistema de inteligencia colectiva.

 

Revivir un edificio

Para construir un edificio como el Ágora se realizó una cuantiosa inversión con terreno público. Como ya hemos mencionado, ha estado sin uso alguno estos siete últimos años. En Valencia existe necesidad de espacios culturales para ofertar todo lo que los habitantes de la ciudad producen. “El edificio estaba totalmente desaprovechado”, según el propio arquitecto, “resulta incoherente”. Cuando se construyó el Ágora, la huella ecológica que todos hemos pagado con dinero público correspondió al hormigón, las losas, la estructura de acero. Esto produjo un efecto considerable.

Para resucitar este entorno se realizó el proyecto de crear un paisaje dentro de un edificio y, por supuesto, se tuvo en cuenta que el resultado fuera muy bajo en las emisiones de CO2, —el Consejo de la Construcción Verde de EE.UU. le ha certificado con el sello LEED. Aparte de la distribución de espacios físicos, también se ha descentralizado la gestión de los mismos. En lugar de crear un ordenador central, el diseño se ha realizado para localizar muchos puntos con ordenadores más pequeños que realizan estas tareas de forma mucho más eficiente y a través de un consumo mucho más reducido.

Nos comentaba Enric Ruiz-Geli que la inversión ha sido ridícula en comparación con la que se necesitó para construir el famoso edifico de Calatrava. Con la pequeña suma que ahora hemos aportado hemos resucitado una inversión de más de cien millones de euros.

Tecnología audiovisual para luchar contra el cambio climático

 

Gestión de públicos

También relacionado con el concepto de inteligencia distribuida se encuentra la disposición de los sistemas de gestión y monitorización de públicos. Se han desplegado contadores de personas en todas las puertas y circuitos. Esto les permite realizar un diseño del flujo del público. De este modo, se observan cuáles son los accesos, qué recorridos sigue el público, etc. Una vez más, se trata de obtener eficiencia, flexibilidad y menor consumo.

Como ejemplo, Enric nos habla de adaptar los contenidos audiovisuales y distribuirlos en las pantallas más apropiadas según los flujos que siguen los visitantes. Pero el sistema, planteado de este modo, también les permite conocer cómo se está ocupando el paisaje del Ágora y cuáles son las sensaciones de las personas que los ocupan. Estos métodos, antiguamente los realizaban las personas, los monitores de sala. Y aparte de ser impreciso, el sistema resultaba poco eficiente. Hoy, mediante este sistema que se ha desarrollado en el Caixa Forum, se obtienen estos datos desde cuarenta puntos distintos. En palabras de uno de sus diseñadores: “Nos permite más sensibilidad, más datos, más medición… todo esto nos aporta un mapa que nos hace entender qué es lo que quiere la sociedad de Valencia”.

 

El auditorio

“Nunca antes se ha trabajado el contenido y el continente de una manera tan integrada”, comentaba Enric Ruiz-Geli. Normalmente se diseña una caja escénica y después se contrata la tecnología de audio para hacerla funcionar. Esto suele provocar problemas de puentes acústicos. Lo que han realizado en CaixaForum es desarrollar un proyecto de arquitectura audiovisual integrado desde el inicio. Esto ha permitido que la caja escénica tenga un sistema neumático por el que se consigue que quede flotando. Hay una retícula de gomas que hacen que la caja interior y la caja exterior sean independientes. La vibración acústica interior no se transmite a la exterior. Cada 40 centímetros se ha dispuesto un silent block de caucho que absorbe la vibración. “Era muy importante para el Ayuntamiento de Valencia porque permitía tener un auditorio a máxima funcionalidad sin generar acústica al espacio de las lagunas”, argumenta Ruiz-Geli.

Por otro lado, el auditorio se ha pensado para hacer frente a cualquier evento. En palabras de su arquitecto, “no es un auditorio como el Liceo, pero sí ha de funcionar como tal. Así mismo, no es un auditorio pensado para un género específico, pero debe funcionar bien para circo, para rock, para cine, para techno, etc. Y lo hace, pues lo ha demostrado en varias ocasiones”.

Los sistemas de audio de la sala se han diseñado con mucha finura al respecto del cálculo y la ingeniería. Se ha realizado una integración con modelo 3D en el que tanto los arquitectos, ingenieros y técnicos han podido conocer los detalles de forma simultánea. Por otro lado, el diseño se ha centrado en configurar una caja negra completa. De este modo, han conseguido no necesitar una proyección de gran capacidad y, por lo tanto, consumo para mostrar los contenidos.

Al respecto del peine y la zona técnica del auditorio. Han creado una solución que es accesible a los técnicos dejando atrás elementos puntuales como pasarelas, elevadores, etc. Lo que han hecho es cubrir toda esta área con una malla metálica. Los técnicos pueden ir caminando por todos los distintos puntos donde operar y configurar la tecnología. Esto proporciona, una vez más, menos consumo, menos equipos y más flexibilidad.

Toda esta infraestructura técnica descrita, forma parte de uno de los tours que ofrece Caixa Forum. A través de un paquete específico, profesionales de cualquier parte del mundo pueden ver y comprobar cómo funcionan estos sistemas.

 

Inteligencia artificial

La información de las personas que acuden a la exposición, sus intereses, sus reacciones, su estado de ánimo, etc., también se usan en Caixa Forum con otros fines. Lo normal sería pensar que tienen una enorme utilidad comercial, —como todos sabemos—, pero en este caso su único fin es educacional.

LaNube IA es una iniciativa de la Fundación La Caixa. Ha sido producida y diseñada por Mediapro. Ha sido una exposición realmente importante para Valencia porque ha congregado en su haber las investigaciones más punteras sobre inteligencia artificial en el entorno educativo. Han colaborado universidades de Memphis, Carnegie Mellon, Pompeu Fabra, Melbourne; y centros como IIIA-CSIC y Starlab-Neuroelectrics.

Esta exposición ha sido entendida como un espacio de educación cercano al mundo de la infancia y las familias. Esta es una dinámica habitual en los CaixaForum, pero que suele estar relegada a un lugar secundario. En esta ocasión ocupa un lugar primordial. Su origen está en el planteamiento de un futuro sostenible, como todo lo que estamos descubriendo alrededor del CaixaForum de Valencia. A través de la educación, todos aprenderemos a hacer un mejor uso de los recursos que necesitamos y, mediante la asunción de que la inteligencia artificial nos puede ayudar, podemos hacer que la tecnología más puntera nos permita alcanzar ese fin. “Es una tecnología que, como quien dice, está dando sus primeros pasos, pero que debemos, todos, trabajar con ella, entenderla y hacerla útil”, concluía el señor Ruiz-Geli.

 

El papel de la tecnología en el futuro

La tecnología siempre ha proporcionado evolución. Desde nuestras primeras herramientas, en cualquiera que sea la tarea que desempeñemos, nos ha acompañado en nuestro desarrollo y nos ha permitido evolucionar. Por lo tanto, la tecnología es algo que nos plantea retos. El siguiente en el camino está relacionado con hacernos más empáticos con el medioambiente y entre nosotros. El ejemplo que Enric compartió con nosotros es realmente ilustrativo. “La tecnología nos está permitiendo mantener esta entrevista sin la necesidad de que ninguno de los dos haya tenido que coger un avión para realizarla”.

Este devenir plantea también una posibilidad para el futuro museístico de estos espacios. Gracias a las capacidades que nos aporta, es posible llevar el arte hasta lugares y personas a las que les resulte inaccesible o privativo contemplar el arte que guardan como el MOMA de Nueva York. No obstante, el arquitecto nos asegura que la tecnología no nos llevará a que los museos acaben por ser única y exclusivamente digitales. “Siempre será necesario el contacto físico”.

Como se desprende de estas palabras y a través del testimonio que Enric Ruiz-Geli nos transmitió, podemos deducir que el papel de la tecnología audiovisual en el futuro, relacionándola concretamente con los entornos museísticos, pasa directamente por democratizarla, abrirla y exponerla a un mundo ajeno a ella por distancia o por recursos. Con el trabajo que han realizado en CaixaForum Valencia, según nuestro entrevistado, lo han conseguido: “El papel del Ágora y de la tecnología que hay detrás es de acercar el arte y la cultura a todos los seres. En Valencia, sus ciudadanos y ciudadanas pueden acceder de forma totalmente gratuita, sus familias y niños pueden jugar y divertirse al tiempo que aprenden, pueden fomentar un diálogo cultural o disfrutar de este conocimiento individualmente. Este es el verdadero espíritu de un centro expositivo y cultural”.

 

Las vidas detrás de un paisaje inteligente

La tecnología es útil y nos permite luchar contra el cambio climático. Pero el arquitecto nos transmitió una idea que no podemos olvidar. El proyecto ya terminado ha contado con muchas manos. Detrás está el Ayuntamiento  de Valencia, la Generalitat, la Fundación La Caixa, el propio estudio de Enric Ruiz-Geli, Cloud 9; y un total de 120 personas que han pasado por distintas tareas en el desarrollo de la obra. “No podemos olvidar que ellos son los verdaderos héroes”, que aunque la tecnología nos llegue a ofrecer un futuro sostenible, siempre seremos nosotros los verdaderos artífices de nuestro futuro. Son los esfuerzos y sacrificios de las personas los que nos han llevado hasta aquí. La gran lección, nos transmite Enric, es que durante dos años y seis olas de COVID-19, esas 120 personas han asumido riesgos contra sus vidas y las de sus familiares para llevar a cabo esta obra. Y lo han hecho con placer y devoción porque lo concebían como su propio hogar, un espacio creado por y para ellos con el capital de toda la sociedad y, además, con un papel pionero como estandarte en la lucha directa contra el cambio climático. La responsabilidad de que fuera perfecto era mayúscula. Tanto ha merecido el esfuerzo que la revista Time lo ha mencionado como uno de los lugares más destacados de Valencia, única ciudad española incluida en la Lista de los cincuenta sitios que visitar en 2022. “A todos ellos les doy las gracias”, nos transmitió Enric Ruiz-Geli visiblemente emocionado.

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