ANÁLISIS | Más actores, menos megaproyectos: el nuevo rumbo del mercado español de la integración AV
Los Premios AV INTEGRACIÓN 2026 dejaron, más allá de los proyectos galardonados, una serie de reflexiones sobre el momento que atraviesa la industria española. Estas son algunas de las principales claves y tendencias que surgieron durante el debate del jurado
Por Daniel Esparza
La deliberación de los Premios AV INTEGRACIÓN 2026 dejó una primera sensación compartida entre los miembros del jurado: esta edición reflejó un ecosistema más amplio y representativo del sector, con una mayor diversidad de empresas participantes y una distribución más equilibrada de las candidaturas. Sin embargo, esa mayor variedad también pareció venir acompañada de una menor presencia de grandes proyectos claramente dominantes.
Varios miembros coincidieron en señalar la ausencia de algunos proyectos “bandera” capaces de concentrar gran parte del protagonismo, como sí había ocurrido en otras ediciones. La sensación general fue la de un mercado menos marcado por grandes despliegues y más orientado hacia proyectos de alcance medio, asociados a inversiones más contenidas.
Donde sí pareció existir un consenso claro fue en otro aspecto: la experiencia de usuario se ha convertido en el gran concepto dominante dentro del discurso actual del sector AV. Más allá de la tecnología utilizada, numerosas candidaturas ponían el foco en la interacción, la inmersión y la relación del usuario con el espacio. Sin embargo, la conversación también dejó entrever ciertas reservas respecto a cómo se utiliza esta idea. “Una cosa es escribir ‘experiencia de usuario’ en la memoria del proyecto y otra muy distinta conseguir que realmente se viva”, resumía gráficamente uno de los participantes.
Otra de las conclusiones más interesantes de esta edición fue el creciente peso que adquirieron los debates conceptuales durante las deliberaciones. En múltiples categorías, la discusión dejó de centrarse exclusivamente en el alcance tecnológico de las candidaturas para desplazarse hacia otra cuestión: hasta qué punto cada propuesta representaba realmente la esencia de la categoría en la que competía. Un ejemplo claro apareció en el ámbito hotelero, donde una de las candidaturas técnicamente más destacadas era una villa privada de lujo y no un hotel en sentido estricto.
La conversación alrededor de las categorías XR e integración AV dejó entrever un desplazamiento progresivo desde la tecnología entendida como infraestructura hacia la tecnología concebida como experiencia final.
Las experiencias inmersivas también parecen ganar protagonismo dentro del sector. La conversación alrededor de las categorías XR e integración AV dejó entrever un desplazamiento progresivo desde la tecnología entendida como infraestructura hacia la tecnología concebida como experiencia final.
En línea con ello, surgió además otra reflexión de fondo: el valor de las grandes infraestructuras no depende únicamente de su complejidad tecnológica, sino también de su capacidad para generar actividad sostenida en el tiempo. Varios miembros del jurado señalaron que algunos espacios vinculados a experiencias inmersivas corren el riesgo de terminar infrautilizados si no logran mantener un uso real y continuado.
En paralelo, categorías como museos o videomapping evidenciaron un notable crecimiento cualitativo y despertaron algunos de los mayores niveles de entusiasmo de toda la sesión. Por el contrario, la inteligencia artificial -pese a su enorme crecimiento en otros ámbitos- tuvo una presencia mucho menos transversal de lo esperado dentro de las candidaturas presentadas, apareciendo principalmente asociada a aplicaciones concretas y casos de uso específicos, más que como un eje dominante dentro de los proyectos.
