Los Acantilados Blancos de Dover en Reino Unido, convertidos en un lienzo monumental con tecnología Panasonic
Una proyección de una sola noche sobre uno de los monumentos más reconocibles de Gran Bretaña obligó a Pixel Sharp a buscar una tecnología que pudiera ofrecerle los resultado que esperaba. Para tratar de responder a las exigencias, la compañía apostó por los proyectores de Panasonic, según ha informad el fabricante a través de un comunicado.
Cuando el British Museum quiso conmemorar el próximo regreso del Tapiz de Bayeux a Inglaterra con un mensaje de agradecimiento a Francia, los Acantilados Blancos de Dover ofrecieron un lienzo especialmente apropiado.
Casi 1.000 años después de los acontecimientos representados en el Tapiz, imágenes inspiradas en esta obra histórica aparecieron sobre los acantilados junto a un sencillo mensaje: “Merci”.
Para Jon Sharpe, fundador y director de Pixel Sharp, convertir este concepto en una proyección viable implicaba mucho más que dirigir proyectores de alta luminosidad hacia una gran superficie blanca. El proyecto debía realizarse en una ubicación remota, sin suministro eléctrico de red, con un acceso limitado y una reducida ventana de trabajo nocturna. Los propios acantilados constituían una superficie natural irregular, mientras que la niebla y una tormenta eléctrica que se aproximaba añadían variables que ningún nivel de planificación previa podía eliminar por completo.
Convertir una idea en contenido preparado para proyección
Pixel Sharp se incorporó al proyecto después de que Anthony Pickles, director de Comunicación del British Museum, conociera el trabajo de Sharpe y contactara con él para abordar el concepto.
El museo ya había desarrollado la idea creativa. El papel de Pixel Sharp consistió en trasladarla a un formato que funcionara a la escala y distancia necesarias para proyectar sobre los acantilados.
A lo largo de varias reuniones, Sharpe trabajó con el equipo de contenidos del museo para determinar el área útil de proyección y asesorar sobre las limitaciones prácticas de utilizar un monumento natural como superficie de visualización.
A diferencia de una pantalla convencional, los Acantilados Blancos no son ni planos ni uniformemente blancos. Durante parte del año, algunas zonas de creta pueden estar cubiertas de musgo y vegetación, lo que genera variaciones de color y contraste en la superficie.
Esto también tenía implicaciones para el propio contenido. “La proyección es luz”, explica Sharpe. “Hay que asegurarse de que los colores tengan suficiente intensidad”.
Por ello, algunos de los colores más oscuros planteados inicialmente para el contenido requirieron un tratamiento cuidadoso, mientras que la tipografía debía ser suficientemente grande y clara para mantener su legibilidad teniendo en cuenta la escala, la distancia y la textura de la superficie de proyección.
Pixel Sharp también recomendó al equipo de contenidos preparar diferentes composiciones, incluidas versiones en las que las imágenes y el texto se situaran en distintas zonas del lienzo disponible. El objetivo no era simplemente crear un diseño que se viera bien en un monitor, sino uno que mantuviera su legibilidad y coherencia visual una vez proyectado sobre los acantilados.
Una ubicación remota
La ubicación física añadió otra capa de complejidad. El punto de proyección se encontraba en tierra, no en una embarcación, pero para llegar hasta él era necesario atravesar un terreno en el que transportar grandes cantidades de equipamiento resultaba poco práctico. Además, no había suministro eléctrico de red disponible en la zona.
Esto obligó a planificar todo el sistema de proyección en función de lo que podía transportarse realmente hasta el emplazamiento, instalarse dentro del tiempo disponible y alimentarse mediante baterías portátiles.
Para Sharpe, estos factores son fundamentales a la hora de seleccionar el equipamiento. “Cuando elijo tecnología, siempre pienso en la logística necesaria para instalarla y en cuántas personas voy a necesitar”, explica.
Un proyector puede ofrecer unas prestaciones impresionantes sobre el papel, pero si su instalación requiere vehículos mucho más grandes, equipos de elevación o personal adicional, el coste práctico de un proyecto puede aumentar rápidamente.
Para la activación en los Acantilados Blancos, el equipamiento debía tener la potencia suficiente para iluminar la gran superficie de proyección y, al mismo tiempo, resultar manejable para un equipo de producción reducido que trabajaba en una ubicación de difícil acceso.
Se utilizaron cuatro proyectores láser Panasonic RQ35K 4K, configurados en dos parejas apiladas, con todo el sistema funcionando mediante baterías portátiles.
Un lienzo poco habitual
Sharpe y la red de profesionales de Pixel Sharp ya contaban con experiencia trabajando con proyectores Panasonic en producciones de gran formato y proyectos inmersivos. Esa familiaridad fue un factor importante en la decisión: “Siempre los utilizamos. Nos encantan”, afirma Sharpe. “Son muy fáciles de utilizar y estamos muy acostumbrados a los proyectores Panasonic”.
El fundador de Pixel Sharp destaca varios aspectos que adquieren especial valor cuando el equipamiento debe instalarse rápidamente en entornos complejos, como la facilidad para trabajar con las ópticas, unos controles conocidos y un funcionamiento coherente entre diferentes generaciones de productos Panasonic.
Para aplicaciones de mapping de gran formato que requieren varios proyectores, Sharpe también apuesta por la tecnología DLP de 3 chips: “Si hacemos un trabajo de mapping con varios proyectores, siempre elegimos DLP de 3 chips”, señala. “Los colores van a coincidir, los ajustes serán mejores y la uniformidad de toda la imagen será más limpia”.
En los acantilados, el equipo de Pixel Sharp disponía únicamente de una ventana de trabajo nocturna limitada para colocar los proyectores, alinear y mapear las imágenes, probar el sistema y capturar el resultado final.
El diseño físico de los proyectores también fue relevante: “Para la potencia que tiene ese proyector, tres personas pueden levantarlo, colocarlo sobre una mesa y moverlo”, explica Sharpe. “Todo resulta bastante sencillo”.
Para Pixel Sharp, esta relación entre potencia y portabilidad adquiere cada vez más importancia a medida que la proyección llega a ubicaciones más inusuales: “La gente siempre quiere unidades más pequeñas”, comenta. “Se trata de tener más potencia en un formato más compacto”.
Desafíos
Una vez en el emplazamiento, la instalación física resultó relativamente familiar para Sharpe, que ya había trabajado anteriormente en varias proyecciones sobre los Acantilados Blancos. Los proyectores pudieron colocarse en un par de horas, mientras que el mapping requirió aproximadamente otra hora y media.
Una densa niebla cubrió los acantilados mientras el equipo preparaba la proyección. Además de reducir el brillo y la claridad, la niebla ocultó temporalmente la superficie que el equipo necesitaba visualizar para completar el mapping. Afortunadamente, las condiciones acabaron mejorando.
Entonces apareció otro problema: una tormenta eléctrica avanzaba hacia la costa.
Con el equipo de Pixel Sharp trabajando con equipamiento eléctrico y grandes baterías portátiles en una ubicación expuesta, la aproximación de los rayos cambió rápidamente la situación. El equipo capturó las imágenes necesarias antes de apagar el sistema antes de lo previsto inicialmente.
La situación reforzó un principio fundamental del enfoque de Sharpe para las producciones en exteriores: las condiciones ambientales no siempre pueden controlarse, por lo que la preparación, la experiencia y una tecnología fiable resultan fundamentales. “Hay que asegurarse de tener cobertura, de estar protegido y de contar con planes alternativos”, explica.
Un mensaje que viajó mucho más allá de Dover
La proyección final combinó imágenes inspiradas en el Tapiz de Bayeux con la palabra “Merci”, con el fin de crear un visible gesto de agradecimiento a Francia antes del regreso de la histórica obra a Inglaterra. Las imágenes de la proyección viajaron posteriormente mucho más allá de los propios acantilados, entre ellas las compartidas por el presidente francés Emmanuel Macron.
“Es algo que aprendemos cuando somos niños”, afirma Sharpe. “Todos aprendemos sobre 1066. Es una pieza de la historia increíblemente importante”.
En lugar de mantener un gran inventario de equipamiento propio, Pixel Sharp recurre a una red de profesionales especializados y socios tecnológicos en función de las necesidades de cada producción. El proyecto de los Acantilados Blancos ofreció la oportunidad de presentar esa experiencia bajo el nombre de Pixel Sharp.
Nuevo contexto a la historia
Para Sharpe, proyectos como la proyección del Tapiz de Bayeux también muestran algo más amplio sobre el papel de la tecnología de proyección. El público está rodeado cada día de imágenes digitales, muchas de ellas visualizadas a través de las conocidas pantallas rectangulares. La proyección puede romper ese patrón al situar el contenido directamente en un entorno físico y permitir que la propia ubicación pase a formar parte del mensaje.
“Todo el valor reside en que puedes coger tu mensaje y darle contexto colocándolo en un lugar o cambiando la forma en la que se visualiza”, continúa Sharpe.
Esta capacidad resulta especialmente potente cuando la tecnología se utiliza para interpretar la cultura y la historia. En lugar de sustituir el objeto o la historia que constituye el centro de una experiencia, Sharpe considera que la tecnología más eficaz puede llegar a desaparecer tras ellos.
“Cuando presentas algo de una manera única, la gente lo va a recordar”, concluye.

