ESPECIAL | Canal Guggenheim: una OTT propia para articular la transformación digital del museo
Hablamos con David Díaz, responsable de Desarrollos Digitales del Museo Guggenheim, para desentrañar las claves del nuevo proyecto y analizar la estrategia audiovisual de la institución
*Este artículo está incluido en el número de enero de AV Integración Audiovisual. Puedes acceder a la revista completa aquí.
Por Daniel Esparza
La transformación digital del Museo Guggenheim de Bilbao ha dado en el último año un paso decisivo con el lanzamiento de Canal Guggenheim, una plataforma OTT diseñada para centralizar, organizar y difundir el creciente volumen de contenido audiovisual que genera la institución. El proyecto responde tanto a una necesidad externa, que es mejorar la experiencia del visitante digital, como interna: dotar al museo de autonomía tecnológica y capacidades propias de producción.

Al frente de esta iniciativa se encuentra David Díaz, responsable de Desarrollos Digitales del museo, que desde hace años impulsa la digitalización transversal de la institución. En conversación con AV INTEGRACIÓN, David Díaz repasa el origen del proyecto y las claves que lo sostienen.
“Durante estos 28 años —ilustra— fui detectando que se estaba generando un contenido audiovisual muy potente: material de exposiciones, entrevistas con artistas, actividades… En algunos casos excepcionales se publicaba algo en la web, como un vídeo resumen de una exposición, pero había mucho contenido de gran valor que no veía la luz”. El problema no era, por tanto, la falta de contenidos, sino la ausencia de un entorno adecuado para su consumo: “La web no es una plataforma orientada al consumo masivo de vídeo”.
De la web a una OTT mobile first
La reflexión llevó al equipo a una conclusión clara: si el objetivo era poner en valor ese archivo audiovisual, la solución debía ser una plataforma específicamente diseñada para ello. “La pregunta era cuál es la mejor plataforma para mostrar contenido en vídeo. Seguramente una OTT”, resume Díaz. Además, el proyecto debía responder a un cambio en los hábitos de consumo: “Alrededor del 70% de nuestros usuarios acceden desde el móvil, así que tenía que ser claramente mobile first”.
La OTT se desarrolló a medida entre octubre y diciembre de 2024 y se lanzó a comienzos de 2025. En menos de un año, el crecimiento ha sido notable: de unos 150 vídeos iniciales a más de 300 en la actualidad.
La mayor parte del contenido es de acceso abierto, aunque la plataforma incorpora una sección exclusiva para los miembros de la comunidad del museo, que agrupa a más de 300.000 amigos y seguidores. Esta capa de acceso restringido “implicó una integración completa con nuestro CRM, que es Salesforce, de modo que un amigo o seguidor del museo pueda acceder a contenido exclusivo tras registrarse”. Además, la OTT se integra con Amazon Alexa, para la que el museo ha desarrollado una skill propia. “En este ámbito hemos sido bastante pioneros”, subraya Díaz.
Entre sus fuentes de inspiración, Díaz apunta al trabajo desarrollado por la Fundación Juan March. “No es un museo como tal, sino un centro cultural, pero generan una gran actividad y para mí han sido una referencia muy clara. Pude visitarles en Madrid y creo que tienen un producto de muchísima calidad”, explica.
En el ámbito estrictamente museístico, sin embargo, el responsable de Desarrollos Digitales del Guggenheim Bilbao subraya el carácter diferencial del proyecto: “Todos los museos tienen vídeos y contenidos audiovisuales, pero no tengo constancia de muchas OTT similares. En ese sentido, creo que hemos sido bastante pioneros”.

“Alrededor del 70% de nuestros usuarios acceden desde el móvil, así que la plataforma tenía que ser claramente mobile first”
Producción propia y menos dependencia externa
El lanzamiento de Canal Guggenheim no se limitó al plano digital. El proyecto incorporó una segunda pata clave: la creación de una infraestructura audiovisual propia. “El museo dispone de espacios muy buenos, como el auditorio, pero no se había avanzado lo suficiente en el ámbito audiovisual. No contábamos con equipamiento de calidad para realizar streamings con garantías y dependíamos con frecuencia de proveedores externos”, señala Díaz.
Hoy el museo dispone de un pequeño departamento de producción, con cámaras robotizadas en el auditorio, equipamiento de realización y una plataforma de streaming basada en vMix, además de un técnico propio. “Hemos dado el paso de no tener equipo propio a contar tanto con el equipamiento como con personal especializado”, destaca.
Este despliegue permite al museo emitir charlas inaugurales, conferencias y eventos especiales, muchos de ellos en directo y con acceso exclusivo para amigos y seguidores. “En menos de un año hemos avanzado de forma muy significativa en este ámbito”, afirma.

La OTT se integra con Amazon Alexa, para la que el museo ha desarrollado una skill propia. “En este ámbito hemos sido bastante pioneros”
Idiomas, inteligencia artificial y accesibilidad
Otro de los grandes retos del proyecto ha sido la gestión multilingüe. Todas las plataformas digitales del museo operan en cuatro idiomas —inglés, francés, euskera y castellano—, y el canal audiovisual no es una excepción. Aquí, la inteligencia artificial juega un papel estratégico.
“Queríamos ser capaces de subtitular, traducir y gestionar ese volumen de contenido de forma eficiente”, explica Díaz, que apunta al uso de IA tanto para subtitulado automático como para traducción simultánea.
Tal y como detalla, “gestionamos un volumen enorme de material audiovisual y traducir manualmente vídeos largos a cuatro idiomas implica tiempos y costes elevados”. En este sentido, añade, “la IA puede ayudarnos mucho, incluso en traducciones en tiempo real durante conferencias”.

Hoy el museo dispone de un pequeño departamento de producción, con cámaras robotizadas en el auditorio, equipamiento de realización y una plataforma de streaming basada en vMix
Un archivo vivo de 28 años de historia
Más allá de su función como apoyo a las exposiciones, el canal aspira a convertirse en un archivo histórico del museo. “Permite revivir exposiciones que se mostraron en Bilbao y que ya no existen. Es un contenido de enorme valor”, apunta Díaz. La plataforma conecta cada exposición con todo su material asociado —charlas, entrevistas, visitas—, reforzando el contexto y la comprensión de las obras.
El proyecto incluye también la recuperación de material histórico almacenado en cintas de vídeo, actualmente en proceso de digitalización. “Se nota la diferencia de calidad, pero estamos recuperando un patrimonio audiovisual muy valioso”, reconoce.
Próximos pasos
De cara a los próximos meses, el museo planea ampliar su capacidad de producción con cámaras móviles y seguir profundizando en el uso de IA, especialmente en subtitulado y traducción.
“La línea está clara: dotarnos de una plataforma audiovisual propia, de calidad, y poner en valor todo ese contenido”, destaca Díaz. “En nueve meses hemos construido una OTT sólida, con más de 300 vídeos, y todavía le queda mucho recorrido. Estoy muy satisfecho con el resultado”.

El proyecto incluye también la recuperación de material histórico almacenado en cintas de vídeo, actualmente en proceso de digitalización
Tecnología en sala: entre lo clásico y lo inmersivo
En el ámbito expositivo, la estrategia audiovisual del museo mantiene un delicado equilibrio. Las decisiones sobre tecnología recaen, en gran medida, en los artistas y comisarios, aunque las áreas educativas suelen apoyarse en soluciones digitales. “Hay exposiciones sin ningún componente audiovisual y otras donde la tecnología es central”, explica Díaz, que subraya que, en cualquier caso, “los medios audiovisuales siempre han sido importantes en el museo y lo son cada vez más”.
Un ejemplo paradigmático fue la obra de Refik Anadol, una instalación inmersiva de gran escala basada en inteligencia artificial, que combinaba más de 40 proyectores, 16 servidores on premise y recursos en la nube. “Fue especialmente relevante porque fue la primera obra basada en IA que exponíamos”, recuerda. La respuesta del público confirmó el interés por este tipo de propuestas: “Las experiencias inmersivas, como la de Refik Anadol, han tenido una gran acogida, aunque eso no significa que cada año tengamos una exposición de este tipo”.
Desde el museo insisten en la necesidad de mantener ese equilibrio. “Somos un museo clásico y conservador, pero tenemos que adaptar la tecnología para mejorar la experiencia antes, durante y después de la visita, siempre respetando también a quienes prefieren interactuar con la exposición sin tecnología”, señala Díaz. En esta línea, apunta que “muchas veces una buena presentación audiovisual es más efectiva que una gran cantidad de texto”.
Aunque la mayoría de las exposiciones siguen siendo de corte clásico —pintura y escultura—, en determinados casos la tecnología adquiere un papel protagonista. “Es un camino que seguirá creciendo”, anticipa.
Más allá de las propias obras, Díaz identifica un amplio margen de evolución en la experiencia del visitante: “El modelo clásico de audioguía está, en cierto modo, superado. Creo que en el futuro será sustituido por asistentes digitales basados en inteligencia artificial, capaces de adaptar el mensaje según la edad o el nivel de conocimiento del visitante. No es lo mismo explicar una obra a un niño de ocho años que a un experto en arte”.

“El modelo clásico de audioguía está, en cierto modo, superado. Creo que en el futuro será sustituido por asistentes digitales basados en inteligencia artificial”
