Stouenborg ApS y el Instituto Karolinska: un sonido nítido para sus salas de conferencias

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Cuando el Instituto Karolinska de Solna, cerca de Estocolmo, fue fundado en 1810, el uso de la tecnología era… distinto. Obviamente tenían recursos muy avanzados a su tiempo, dado que fue y en la actualidad continúa siendo uno de los centros más destacados de todo el viejo continente en materia de medicina. Sin embargo, sus antiguas salas de conferencias, nuestras protagonistas de hoy, seguro que distaban mucho de lo que son en la actualidad. Los recursos gráficos se reproducirían en formatos físicos a gran escala y los mejores equipos de sonido era los pulmones de los doctores que impartían su conocimiento a figuras tan relevantes como Hugo Theorell o Torsten Wiesel, premios Nobel que han provenido de esta institución. Es cierto que la institución designa a los ganadores de la categoría de Fisología o Medicina ante la petición de la Asamblea Nobel, pero nadie duda de su criterio y objetividad en este campo.

La tecnología avanza y los desarrollos técnicos han podido suponer pasos cruciales en el ámbito de la tecnología médica, así como en la forma de compartir conocimientos en centros educativos. En ese constante afán de superación, el Instituto Karolinska decidió construir un nuevo edificio llamado KI-NEO, con dos amplias salas de conferencias que fueron equipadas por el colectivo capitaneado por Anders Jørgensen de la integradora danesa Stouenborg ApS. Para el apartado del sonido, la compañía tuvo claro que tenían que optar por el equipo Meyer Sound Constellation. En palabras del jefe de proyecto: “En una época en la que la tecnología conduce a una comunicación tan distante e impersonal, es más importante que nunca establecer una conexión directa entre un orador y los oyentes en la misma sala. Con los sistemas Meyer Sound Constellation podemos mejorar la comunicación interpersonal haciendo que una sala de conferencias grande funcione acústicamente como un aula más pequeña. En una sala de conferencias, donde la distancia entre el profesor y el estudiante puede ser de 30 ó 40 metros, Constellation puede reducir drásticamente ese espacio para permitir una comunicación bidireccional sin esfuerzo y sin usar micrófonos fijos o de radiofrecuencia. Esto está marcando una diferencia significativa en el Instituto Karolinska”. El sistema, por cierto, no solo se adapta en estos entornos, sino que también se está demandando en el ámbito corporativo para espacios como una sala de juntas o de reuniones.

Una delegación del Instituto Karolinska visitó San Francisco para asistir a una demostración del funcionamiento del sistema en la sede de Meyer Sound en Berkeley y en un aula de la Universidad de Stanford. Salieron convencidos de que aquella era la configuración ideal y así quedó constatado en los requisitos fijados para el proyecto. Tras la adjudicación del contrato, Stouenborg comenzó un proceso de instalación que acabaría extendiéndose 30 meses: abarcó desde el diseño del sistema con el equipo de Meyer Sound, hasta la instalación de los más de 400 altavoces y 250 micrófonos con el uso de 25 kilómetros de cableado. Esta no fue una tarea sencilla y, para acometerla de la mejor manera, la empresa contó con la colaboración del contratista Veidekke Sverige AB.

Micrófonos instalados en un auditorio del Instituto Karolinska

El sistema de la Sala Redonda consta de un total de 130 altavoces autoamplificados MM-4XP y 12 subgraves MM-10XP; 53 micrófonos cardioides en miniatura y ocho micrófonos de cañón; y una plataforma de audio digital D-Mitri de 22 módulos, con cuatro módulos alojando el algoritmo patentado del sistema acústico VRAS. La sala MPR fue aún más compleja, según nos traslada la compañía, ya que su construcción permite que se pueda dividir en dos, tres o cuatro espacios separados, cada uno con sus características acústicas propias. En este espacio se implementaron 212 MM-4XP, 12 subgraves MM-10 XP y 68 micrófonos cardioides alimentando un rack de módulos de procesamiento digital D-Mitri, exactamente igual que el de la Sala Redonda.

Adicionalmente, ambos recintos cuentan con un sistema de refuerzo directo destinado para fuentes grabadas y externas que consiste para la sala redonda en un par de altavoces HMS-12; y seis altavoces UPJ-1P para la sala MPR.

Ana Lorente fue la encargada de calibrar esta instalación. La especialista en instalaciones y proyectos de Sistemas Constellation de Meyer Sound Labs (USA) se muestra orgullosa del trabajo realizado, contándonos más detalles de los sistemas, por ejemplo, en materia de gestión de señales de audio: “Existen diferentes presets acústicos personalizados para según el tipo de evento que tenga lugar, desde una clase magistral, pasando por un panel de discusión o de Q&A, hasta una actuación musical. El sistema tiene una funcionalidad que llamamos Voice Lift para presentación, la cual permite que un ponente o un profesor situado en cualquiera de las zonas de presentación sea escuchado de manera clara e inteligible en cualquier otra posición de la sala, tanto en la primera fila de asientos como en la última, y tanto si está mirando a la audiencia como si dando la espalda a la misma, escribiendo en la pizarra o señalando la pantalla, y todo ello sin necesidad de utilizar micrófonos de mano o diadema”.

Ana y su equipo pudieron implementar una evolución de este sistema adaptado a un formato de preguntas y respuestas. La pregunta es… ¿cómo funciona? “El sistema incorpora a la sala, a través de los altavoces distribuidos tanto en techo como en paredes laterales, reflexiones tempranas generadas a partir del sonido directo capturado por los micrófonos mini cardioides situados por toda la sala y los micrófonos de cañón situados en la zona de presentación la sala redonda. Los micrófonos capturan el sonido, que pasa por un procesamiento digital determinado y se vuelve a lanzar a la sala a través de los altavoces. Con esto conseguimos “eliminar” la distancia física entre el presentador y audiencia proporcionando una comunicación inteligible y clara”. La única condición para que funcione de manera correcta es que la reverberación sea “extremadamente baja”.

Detalle de unos de los altavoces Meyer Sound instalados en el Instituto Karolinska

En el apartado del software, Ana nos detalla que se ha implementado la aplicación de Control de Espectáculos CueStation de Meyer Sound, gestionable desde un navegador web o desde un controlador Crestron, y que en esta ocasión ha contado con funcionalidades específicas para cumplir con las particularidades de los espacios. En cuanto a la calibración, nos señala que fue realizada por “personal técnico especializado” y que se estructura en varios bloques: “verificación de la instalación, pre-programación, calibración y voicing”. Es un sistema complejo, “relativamente largo” y en cuyas fases iniciales solo está permitida a miembros de Meyer Sound con la presencia de agentes externos de manera puntual.

Peter Allstram, quien dirigió el proyecto representando a la parte del Instituto Karolinska, valora de forma positiva la instalación: “Para entablar un verdadero diálogo en un gran salón necesitamos un sistema de audio que pueda facilitar la comunicación sin estorbar. En la mayoría de las salas que observamos en todo el mundo, tanto los docentes como los estudiantes deben confiar en micrófonos sueltos. A menudo los oyentes no querían molestarse en utilizar los micrófonos, con la consecuencia de que muchos de los asistentes no podían entender las preguntas. Con Constellation la acústica está controlada y puede adaptarse a cualquier actividad que se realice en la sala. Se puede hablar normalmente dondequiera que estemos situados y el sonido emitido por los demás se origina naturalmente en el lugar donde se encuentran, no es como el sonido amplificado proveniente de un altavoz situado en otro lugar”.