Genuix y la Universidad Miguel Hernández: cómo renovar 134 aulas

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España es un país con una gran historia de universidades a sus espaldas. De hecho, en las últimas décadas ha surgido un gran número de este tipo de centros de formación que han tenido que enfrentarse a una importante revolución tecnológica. La Universidad Miguel Hernández de Elche nació en 1996 y, desde su creación, ha abrazado la revolución tecnológica en sus aulas. No obstante, todo aparato tecnológico tiene una vida útil y lo cierto es que 134 aulas estaban a la espera de recibir nuevo equipamiento que ayudara a facilitar y agilizar los procesos educativos. La integradora malagueña Genuix, elegida en concurso público, fue la compañía que presentó la mejor propuesta para la entidad. La descubrimos de la mano de Jesús Calabria, parte del equipo de la tecnológica, y representantes de la propia institución pública.

La Universidad Miguel Hernández (UMH) se enfrentaba en 2018 a la necesidad de renovar su equipamiento. Tal y como nos trasladan desde el equipo técnico de la universidad, “la calidad de los mismos ya no era la óptima para el audiovisual que se necesita”. Las exigencias en este aspecto para la UMH eran máximas: “Ten en cuenta que nuestra universidad fue pionera en materia de medios audiovisuales. Fuimos de los primeros que instalamos equipamiento de forma trasversal en todos los grados y aulas. Llevábamos mucho tiempo con los medios que habíamos puestos inicialmente. Estaban obsoletos y decidimos renovarlos”. La Universidad tenía claro qué equipos requerían y, con ese fin, hizo un estudio en profundidad del mercado. Y, una vez claras sus exigencias, llegó el momento de trasladarlas al concurso público.

Genuix era una vieja conocida de la universidad. En el pasado habían sido elegidos en dos ocasiones por la institución con grandes resultados. Adicionalmente, la compañía había llevado a cabo “pequeños contratos menores en algunas aulas, salón de actos”. Tal y como nos traslada Jesús, “a pesar de la distancia, ya que nosotros estamos en Málaga y ellos en Elche, nos hemos convertido en su integrador de referencia”.

El proyecto, ambicioso por su dimensión, consiste en la integración de 134 aulas. Todas las clases requerían del mismo equipamiento salvo alguna pequeña excepción en salas más grandes, que precisaban de un doble sistema de vídeo. No obstante, lo que realmente hace diferente a este proyecto, según Jesús, es su propósito de “aunar distintos sistemas audiovisuales” mediante un sistema de control unificado que facilita su interacción a todo tipo de usuarios.

Sobre el papel puede parecer sencillo, pero hay truco: si bien los dispositivos se repiten, al final “nunca ninguna sala es igual a la otra”: “Una cosa tan sencilla como igualar un proyector depende de lo que hay en el techo: si hay conductos de ventilación o si hay una distancia más grande con respecto al techo, por ejemplo”. Además, los problemas podían extenderse sin control: «Cualquier error, para bien o para mal, se multiplica por 134. Imagínate que falta un cablecito de HDMI. Hay que corregir el problema 134 veces”. A todo esto hay que sumar las dificultades que acarrean las cuestiones logísticas, ya que hablamos de 134 aulas distribuidas en 12 edificios ubicados en 5 municipios diferentes: Elche, San Juán de Alicante, Altea, Orihuela-Desamparados y Orihuela-Salesas.

Una labor de estas dimensiones no se puede hacer en un fin de semana. El contrato se firmó en octubre de 2018, lo que hizo que se construyera un calendario compatible con la actividad docente, en lo que supuso una importante labor de coordinación entre la universidad y Genuix. La primera fase tuvo lugar en marzo: fue una pequeña instalación de seis aulas en uno de los edificios más pequeños del campus de Elche. Sirvió como “versión piloto a validar” y, tras la aprobación y comentarios del equipo técnico de la UMH, se preparó todo para intervenir a mayor escala durante la semana santa de 2019. Aprovechando las vacaciones de los estudiantes desde el Jueves Santo (que abarcaban también toda la semana de después), se preparó un dispositivo con un objetivo firme: en un total de 12 días se tenían que completar 65 aulas, un 55% del proyecto. La instalación se finalizó dentro del plazo y al día siguiente los alumnos pudieron retomar las clases sin incidencias.

Salón de grados Severo Ochoa integrado por Genuix en la universidad Miguel Hernández

La siguiente fase tuvo lugar en junio, para hacer unas 32 aulas y la última en julio, abarcando el resto de la instalación. Para llevar a cabo esta labor, Genuix dividió sus recursos humanos en diferentes equipos: desmontaje, cableado, montaje de las mesas, comprobación y limpieza. No todos conocían las funciones del resto, lo que permitió que se centraran en sus labores y, de esta forma, se cumplieran los objetivos propuestos.

Con respecto al equipamiento empleado, el núcleo de la instalación se compone de proyectores láser de Viewsonic con una potencia de 5.500 lúmenes, un apartado que hizo a Genuix “ganar bastantes puntos en el proyecto”, ya que inicialmente la universidad pedía menos potencia lumínica. Estos componentes se acompañan de una pantalla eléctrica motorizada, una pareja de altavoces autoamplificados de la marca Work, concretamente el modelo NEO5A; un mezclador de Behringer y un selector de presentación de vídeo/red de Black Box. También ha sido clave el uso de un extensor con salida HDBaseT: “Gracias a ese protocolo, enviando señales de vídeo y control por un único cable, hemos conseguido hacer una instalación más sencilla, con menos posibilidad de errores, al reducir notablemente el número de cables y conectores”. Eso sí, las joyas de la corona para el equipo de Genuix son dos elementos: su mesa de profesor y el controlador de Extron que gestiona todas las señales.

Con respecto al primer elemento, está fabricado por la propia empresa integradora y es la cuarta versión en la que han trabajado. Ofrece acceso técnico en la parte trasera, “mucha ventilación” y el “tamaño justo de un rack” para albergar los componentes. Dentro de la mesa, además del cristal con el monitor, hay una caja de conexiones “con HDMI, VGA, Minijack, RJ45, corriente… La conectividad que necesita un profesor para poder trabajar”. Además, se implementó una salida de audio para poder grabar las clases en el caso de que fuera necesario.

La botonera de Extron, “la gracia de la instalación” según nuestro interlocutor, sirve para controlar todos los elementos audiovisuales de la sala de modo que estos sean más accesibles para los profesores y alumnos: encender la sala, subir y bajar la pantalla, cambiar de fuente entre los ordenadores…

Para el equipo de Genuix ha sido una instalación muy interesante, pero reconocen las dificultades que han acarreado la logística, tanto por la dimensión de la instalación como por las ubicaciones de la universidad. Jesús nos pone un buen ejemplo: “Las mesas las conectamos en nuestra oficina de Málaga. No digo que fueran plug and play, porque al final se tardaba cerca de una hora y media en terminar de instalar, pero ya estaba pre-montada. Eso nos hizo ser muy eficientes, pero el verdadero reto residía en que fuesen 134. Tuvimos que contratar varios tráilers para el transporte y, por ejemplo, para el campus del centro de Orihuela, tuvimos que contar con otro transporte más pequeño dejando el vehículo principal en las afueras, ya que este no podía entrar en el centro histórico”.

La instalación ha finalizado y el equipo técnico de la universidad ha quedado satisfecho con la misma. No ha sido sencillo, pero, tal y como nos ha remarcado Jesús… ¡sí que ha sido “emocionante”!