Creamos Technology y teamLAB en Fundación Telefónica: Al servicio del videoarte

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El Espacio Fundación Telefónica de Madrid acoge en su cuarta planta uno de los montajes audiovisuales más espectaculares que hemos podido ver en Madrid en los últimos años.

Tras un telón negro y unas breves instrucciones, nos esperan tres creaciones audiovisuales distintas firmadas por el colectivo artístico multidisciplinar teamLab. Impulsado en Japón en el año 2001 por Toshiyuki Inoko, reúne a varios cientos de profesionales entre los que se encuentran artistas, programadores, ingenieros, creadores de animación digital, arquitectos y matemáticos. ¿Su propósito? Impulsar nuevas posibilidades del arte a través de la tecnología digital.

Creamos Technology ha sido la compañía encargada de dar vida a esta creación ubicada en la céntrica calle Fuencarral de Madrid. La integradora fue fundada por Julio Serrano en enero de 2014 con el propósito de aportar su experiencia al sector de las exposiciones temporales. En palabras de Mar Diago, responsable de la coordinación técnica, este tipo de instalaciones se caracterizan por precisar “mucho mimo y delicadeza”.

El proyecto que tenemos entre manos, precisamente, ha necesitado especial atención, dado que refleja la propuesta artística de los colectivos que más cuidan la manifestación final de sus obras: “teamLab ha estado presente desde el primer momento, desde el primer diseño hasta el último. Es un colectivo con mucha experiencia y las ideas muy claras, por lo tanto todo debía pasar por su aprobación, algo que dada la envergadura del proyecto me parecía lo más sensato”, nos comenta Mar.

En el mismo espacio conviven tres instalaciones distintas. La primera es “Black Waves: Lost, Immersed and Reborn (2016)” y ocupa la mayor parte de la integración audiovisual. Se trata de un espacio en 3D generado por ordenador y que se distribuye a través de diferentes pantallas de gran tamaño. La combinación de proyecciones, varios espejos colocados estratégicamente y un suelo reflectante genera una inmersión completa en el espectador, que asiste a la interacción de miles de partículas entre sí en el que es un particular océano digital. La segunda es “Flutter of Butterflies, Born from Hands, (2019)”, una pieza interactiva en la que cientos de mariposas aparecen y se desvanecen a merced del espectador, creando de nuevo un contexto en el que el visitante se presenta como parte viva del montaje. Por último, “Enso – Cold Light (2017)” presenta una evolución de la práctica zen de pintar un círculo de trazo grueso de una sola pincelada, algo que teamLab denomina “caligrafía espacial”. La pincelada, ubicada en el rincón más íntimo del montaje, se sostiene en el espacio y se desplaza lentamente para que, acompañado con un audio diseñado específicamente para la ocasión, pueda ser observada desde distintos puntos de vista.

Para llevar a cabo esta instalación, Creamos Technology dispuso un total de 35 proyectores 1080p de óptica angular con un alto contraste, “mucho más importante en este caso que la luminosidad en sí misma”, según apunta Mar. 27 de ellos se destinaron a “Black Waves”, mientras que 8 se dedicaron a “Butterflies”. Adicionalmente, la integradora tuvo a bien reservar varios equipos como backup en el caso de que fueran necesarios. El caso de “Enso” es un poco más especial: “Había que ir a la profundidad, ya que esta pieza trabaja la caligrafía espacial pero añadiendo una tercera dimensión, expresando así la profundidad, la fuerza del pincel y la velocidad”. Para resolver estas características determinadas, se eligió un equipo de 6000 lúmenes láser WUXGA dispuesto en vertical para conseguir aprovechar el máximo de panel. En cuanto al transporte de todas las señales, fue necesario un circuito de cable de fibra HDMI con tiradas de hasta 50 metros, sin precisar de extensores. Con respecto a la parte del envío de señal y ordenadores, se dividió el espacio en dos salas de control.

Instalación mariposas butterflies creada por el colectivo teamLab

teamLab, Flutter of Butterflies Beyond Borders, Ephemeral Life born in Au-delà des limites, 2018, instalación en La Villette, París. © teamLab, cortesía de Pace Gallery.

Centrándonos en “Butterflies”, la pieza que presenta un especial componente de interactividad, esta se dispone alrededor de un cubo con dos proyectores a cada lado. Mar Diago nos explica su funcionamiento: “Con ellos se realiza tanto el blending como el mapeado, consiguiendo así ajustar a la perfección alto y ancho, así como las uniones de la imagen en los límites físicos del cubo. El contenido interactivo reacciona gracias a unos sensores extremadamente calibrados para que la interacción la haga justo cuando ya estás en contacto con la propia pared. Estos sensores están ubicados en la parte alta de los muros y conectados por Ethernet a la sala de control donde se envía esa interacción”.

El componente sonoro también una parte fundamental del trabajo de teamLab. Creamos Technology puso especial cuidado a este campo: “Se hizo un despliegue de audio totalmente independiente y único al de la sala. Había que crear una homogeneidad completa desde todos los rincones. Hay un gran despliegue de sonido escondido a la mirada del público”. Mar y su equipo colocaron un total de 18 altavoces y dos subgraves perfectamente integrados en la instalación. Trabajan sobre una interfaz de audio que cuenta con 18 entradas y salidas simultáneas. A su vez, todo el sonido se controla desde un MacMini.

Dadas las características únicas del montaje, la tecnología informática tiene una presencia fundamental. Cada obra tiene su propio equipo de reproducción, en el cual se ha trabajado de forma independiente. De esta forma, “Black Waves” cuenta con 6 ordenadores “muy potentes en cuanto a tarjeta gráfica” y 7 controladoras de vídeo con 4 salidas en full HD sincronizadas, cuyas salidas permiten controles independientes y chroma sampling de 4:4:4. A este hardware, se le suman las respectivas licencias para cada equipo a la hora de trabajar el mappeo y el blending. Para “Butterflies” se dispuso de un PC con características similares con dos controladoras de vídeo, además de un PC exclusivo para los sensores; por último, “Enso”  “es movido por un MacPro de última generación”.

A las evidentes dificultades técnicas del montaje, se le unió la complejidad logística, ya que Creamos Technology solo tuvo 14 días para montar y ajustar esta exposición a los requerimientos técnicos de teamLab, los cuales fueron cumplidos al “95% tras muchísimas negociaciones con nuestros proveedores”.

“El proceso de montaje comienza por estudiar en sala todo lo reflejado en el plano, ya que siempre pueden existir cambios o detalles que sobre plano no se aprecian”, nos cuenta Mar sobre el montaje audiovisual: “Los tres primeros días se marcó todo sobre suelo, tamaños reales de imágenes y distancias de proyección. Después se fueron probando uno por uno todos los puntos, las cargas eléctricas en cada carril de corriente y se estudiaron los pasos del cableado. Una vez claro, con todos los inconvenientes posibles previstos, se empieza a instalar”, concluye la responsable, quien también destaca la coordinación entre el equipo de la Fundación Telefónica, una arquitecta, un coordinador para la parte técnica y la presencia un miembro de teamLab que se desplazó para controlar las fases finales del montaje: “Viajó para supervisar y poner en marcha todos los equipos, concretamente para la realización de mapping, blending y sincronizaciones. A pesar de todos los años de experiencia trabajados, aprendimos mucho de su disciplina de trabajo y de su trato”, destaca Mar sobre la experiencia.

En el futuro, Creamos Technology seguirá empleando su esfuerzo a dar forma a experiencias interactivas que redefinan los conceptos preestablecidos sobre instalaciones museísticas temporales. Es uno de los factores que le define y representa la línea que quiere seguir en el futuro: “Al final, para una instalación audiovisual del tipo que nos enfrentamos diariamente, la mejor herramienta es el ingenio y nuestra propia experiencia. Podemos pasar de lo absolutamente analógico como un 16mm y modificarlo, como hasta la mayor exposición con la mejor de las tecnologías. Creo que lo fundamental hoy por hoy sería adentrarse en los terrenos de mapping, blending, realidad virtual, hologramas… todo aquello que haga al visitante de la exposición pertenecer a ella de manera directa. Debemos dejar a un lado algo de esa imagen estándar de 16:9 que contemplar y pasar a adentrarnos en esa imagen sin límites finitos”.


Foto portada: teamLab, Black Waves: Lost, Immersed and Reborn, 2019. Instalación digital, loop continuo. Sonido: Hideaki Takahashi.  © teamLab, cortesía de Pace Gallery.